RELACIONES ENTRE HERMANOS

En algún momento de la vida, todos los padres nos hemos hecho la siguiente reflexión con respecto a nuestros propios hijos:

MafaldaHERMANO

¿Cómo pueden ser tan distintos, si yo los he criado igual? Nacidos de los mismos padres y con los mismos criterios de educación, pero tan diferentes como el día y la noche.

Antes de nada, debemos aclarar que criar a dos hijos exactamente de la misma forma es imposible por varias razones.

La primera porque uno de ellos cuando nace es hijo único mientras que el otro hijo llega cuando ya hay otro niño en la familia. Esto ya marca una clara diferencia, El primer hijo disfruta del tiempo de los padres en exclusiva, por el contrario, el segundo hijo tendrá un perfecto profesor, un igual que le mostrará el camino con sólo fijarse. La imitación es la mejor herramienta para el aprendizaje, y con un hermano mayor, ésto es muy fácil.

La segunda porque nosotros somos distintos, hemos cambiado. Hemos crecido, cada hijo llega en un momento distinto de nuestras vidas respondiendo a proyectos distintos. Estamos más o menos seguros en relación a la educación y a la crianza, dependiendo de nuestra experiencia previa. Además hemos tenido que hacer hueco en la pareja para que se incorpore un peque por lo que ya sabemos lo que se siente cuando debemos hacerlo de nuevo.

Y lo tercero es que los hijos son distintos, cada uno vendrá genéticamente predispuesto a tener unas cualidades y con ellas comenzará a relacionarse con nosotros. Según se compatibilicen esas cualidades con las nuestras, comenzaremos a relacionarnos con él, y eso siempre hace distinta y única una relación.

Muchas variables influyen en cómo se lleven los hermanos entre sí. Los caracteres de cada uno, como hemos dicho, pero también  la diferencia de edad, el género, el lugar que se ocupa en la familia, y por supuesto, la actitud de los padres.

Hay muchos tipos de relaciones fraternales, tantas como hermanos. Pueden ser cómplices, rivales, compañeros de juegos….

En cualquier caso, la relación de hermanos se caracteriza por ser la primera que tenemos con un igual. Es nuestro primer ensayo para la vida futura en lo que a las relaciones de igualdad se refiere.

Pero… Cómo podemos los padres influir para que nuestros hijos se respeten, se lleven bien y se quieran entre ellos siendo tan distintos?

  • Amarles y respetarles como individuos distintos. Querer a cada uno por cómo es, cada uno con sus cualidades y sus necesidades. No podemos exigirles a todos lo mismo, ni valorarles en los mismos términos. Procuremos darnos cuenta de sus deseos individuales, escuchar sus necesidades individuales y ser consecuentes con ello.
  • Intentar no poner a uno de ellos como ejemplo del otro. La rivalidad en la fratría está servida, es lógico que se luche por el amor de los padres, pero debemos hacerles saber que no hay competición en ese aspecto.
  • Saber mantenerse al margen en su relación en la medida de lo posible. Tendrán que resolver sus conflictos, disfrutar de sus juegos y relacionarse sin la supervisión constante con de los adultos, especialmente si no reviste peligro para ninguno de las partes. En el caso de que tengamos que mediar entre ellos, procuraremos no tomar partido por ninguno de ellos.
  • No presuponer etiquetas en la relación. A veces nos adelantamos a los acontecimientos y pensamos que tendrán celos el uno del otro, o no querrán compartir la habitación, o que a los dos les gustará el futbol…. Es mejor observar y preguntar.
  • Permitir que los hijos expresen la relación con sus hermanos. Es decir, permitir el enfado si aparece, o respetar que no quieran estar juntos en un momento dado, o que hablen abiertamente sobre lo que les gusta o les disgusta a cada uno de la relación.
  • Dar buen ejemplo de cómo debe ser una relación con un igual. El espejo en el que se miran es la relación que tienen los padres entre sí. Si hay un ambiente armónico, de respeto y de amor, aumenta la posibilidad de que los hijos se lleven mejor.

Aun así sabemos, que las pelean entre hermanos pueden ser muy desesperantes, pero no debemos olvidar que tienen una función: la de aprender a tratar con otro. Nos da todas las herramientas que tendremos que utilizar en un futuro en el área social.

Gracias a los hermanos aprendemos a ser empáticos, a respetar al otro, a compartir, a cumplir compromisos, a escuchar, a discutir, a defender lo nuestro, a convivir!!

Por eso y por mucho más, dejemos que nuestros hijos sean distintos a sus hermanos.

 

 

“Un amigo que vive dentro de mí”

Aunque no lo creamos, es muy habitual que nuestros hijos desarrollen en algún momento un amigo imaginario (hay estudios que confirman que entre un 50 y un 60% tienen uno al menos una vez durante su infancia). Puede surgir a los 2-3 años, cuando empiezan a tener un círculo social, pero tampoco es raro que aparezca más adelante, a los diez años.

Una publicación de 1934 (Svendsen) ya hablaba de los amigos imaginarios y los definía como “un personaje invisible, al que se nombra y se hace referencia en conversaciones con otras personas o con el que se juega […] y que tiene un aire de realidad para el niño”. Históricamente se ha asociado la presencia de ese amigo invisible a problemas de relación del pequeño, como que no supiera socializar o que fuera una figura de protección con la que compartir los problemas; sin embargo, es una cosa muy común que puede formar parte de su proceso evolutivo. También hay estudios que consideran que es el primer paso hacia la independencia del niño: una figura lo bastante cercana a mí pero que no son mis padres y por lo tanto puedo hacer cosas nuevas porque sí cuento con la “protección” de alguien.

pizarra sueloEn general, podría decirse que los amigos invisibles surgen en un momento de soledad o de inseguridad, aunque sea puntual: el niño o la niña puede estar jugando a solas en la habitación e imaginarse que juega con otro; y luego esa figura puede que se quede más tiempo.

Pero… ¿cómo nos comportamos alrededor de este nuevo amigo? Porque para los adultos resulta mucho menos natural de lo que es para los niños. También es verdad que los pequeños no siempre hablan de ello con naturalidad porque en cierto modo les da vergüenza, pero lo que debemos tener en cuenta es que, sea por el motivo que sea, para nuestro hijo o hija se trata de un personaje importante en ese momento de su vida, de manera que no lo podemos deconstruir a la primera de cambio.

Por eso, lo mejor es que le tratemos de la misma forma que le trata el niño pero quitándole la importancia que éste le da. Por ejemplo, en caso de que nuestro hijo insista en que pongamos un cubierto para su amigo imaginario en la mesa, en lugar de decirle enfadados que eso es una tontería y que no existe, podemos intentar convencerle de que ahora no va a comer con nosotros: “ya ha comido antes”, “seguramente no le gusta lo que hemos preparado hoy y como no es mi hijo, no le puedo insistir”, “mejor comemos nosotros primero y que tu amigo siga jugando”, etcétera. De esta manera, estamos estableciendo unos límites (que el amigo imaginario no puede hacerlo todo con nosotros) pero estamos dándole tiempo a nuestro hijo para que resuelva aquello para lo que ha surgido este personaje.

En cualquier caso, si notáis que lo que está pasando os preocupa porque no veis que sea una situación habitual u os preocupa la conducta del pequeño, ya sabéis que podéis dejarnos un comentario o escribirnos a info@gadepsi.com. Si no, en Gadepsi (www.gadepsi.com) estamos disponibles para cualquier consulta, tanto con el peque como con vosotros los padres, para daros las herramientas necesarias para manejar esta situación.

Trabajar en Navidad

En estas fechas, se juntan muchas emociones y a veces no sabemos muy bien cómo administrarlas o gestionarlas: los peques nerviosos por la llegada de los Reyes y Papá Noel (y también nosotros, por aquello de decirles bien qué es lo que tienen que traer), los mayores ajetreados con todo lo que hay que organizar, el tener que hacer números porque es una época con mucho gasto, la tristeza de los que no están…

Por eso vamos a dedicar esta época y varios posts a hablar de todos estos temas en relación a los más pequeños de la casa.

Hoy escribimos sobre el tiempo que los navidad-y-deberespequeños pasan en casa en este periodo sin clase y sobre la forma de que no se desconecten del todo de su rutina: ¿cómo podemos gestionar el tiempo libre?

Para empezar, debemos tener en cuenta que no es un periodo tan largo como las vacaciones de verano, así que hay que reservar un rato cada día en el que mantener los estudios y sus obligaciones del colegio. No tiene por qué ser una dedicación muy extrema, siempre algo teniendo en cuenta su edad y su nivel de conocimiento:

  • Para los más pequeños puede reducirse a un rato de pintar, para que haya un tiempo de estar sentado prestado atención a una actividad similar a las fichas que hacen en la guarde o en el cole diariamente.
  • Si ya empiezan a leer y escribir, tener la costumbre de que lean y escriban unas letras o palabras cada día.
  • Cuando van creciendo, es habitual que les manden un libro para leer durante este periodo o que tengan un trabajo a entregar. Concretar esa lectura en un capítulo o el número de páginas al día que leerán.
  • Los más mayores de la casa a lo mejor tienen deberes o incluso un examen en cuanto vuelvan a la rutina del colegio. Con ellos hay que acordar tiempos para trabajar un poco cada día, transmitiéndoles que así no tendrán que estudiarlo todo el último día y podrán disfrutar más el 7 de enero de los posibles regalos de Reyes.

En cualquier caso, esto es solo una orientación, también hay que saber adaptarlo a las fiestas y a los días de descanso, porque está claro que las vacaciones también están para pasarlo bien: hacer planes en familia, aprovechar para visitar a viejas amistades o a familiares a los que no se ve con mucha frecuencia, dormir un poco más si con la emoción navideña nos hemos acostado algo más tarde de lo habitual…

A lo mejor no podemos pasar todo el tiempo que querríamos con ellos porque las vacaciones de los adultos no siempre son tan largas como las suyas, pero si nos organizamos podemos hacer cosas extraordinarias de las que disfruten mucho (reservando, por supuesto, un rato para los nuevos juguetes que hayan traído Papá Noel o los Reyes Magos).

Aprovechamos para desearos desde Gadepsi una FELIZ NAVIDAD. Ojalá que los días de fiesta hayan sido estupendos para pequeños y mayores.

El bullying: cuando el colegio no parece un sitio seguro

Todos oímos hablar del bullying, pero ¿qué es realmente? Se entiende por bullying cualquier tipo de abuso que tenga lugar en el ámbito escolar: motes ofensivos, empujones, risas, humillaciones… y, por supuesto, esto también comprende agresiones físicas.

bullying

Ahora es cuando pensamos en aquel compañero que tuvimos de pequeños o que vemos ahora en la clase de nuestros hijos, el que es centro de todas las burlas (incluso a lo mejor estamos recordando un momento en que nosotros participamos de esas burlas). Puede parecer exagerado que tachemos de bullying  una situación que no tuvo más importancia porque se dio uno o dos días pero al día siguiente todo volvió a la normalidad.

Sin embargo, otras veces ese “mal día” se alarga y se convierte en algo rutinario. Entonces, en las situaciones continuadas, aparece el problema: puede que le quitemos hierro al asunto, que pensemos que es un juego de niños o que no tiene más importancia, pero en realidad no sabemos hasta qué punto puede llegar a sufrir ese niño.

  • ¿En qué podemos notar que nuestro hijo es víctima de bullying? Notaremos cosas como ansiedad ante el colegio, absentismo (pellas, cuando normalmente no las hacía), referencias a que no tiene muchos amigos o ha perdido los que ya tenía, miedo y nervios por todo lo relacionado con el centro escolar, cambios en el rendimiento escolar, secretismo y marcas o heridas injustificadas (o con una justificación poco creíble).Sin embargo, otras veces ese “mal día” se alarga y se convierte en algo rutinario. Entonces, en las situaciones continuadas, aparece el problema: puede que le quitemos hierro al asunto, que pensemos que es un juego de niños, pero en realidad no sabemos hasta qué punto puede llegar a sufrir ese niño.
  • ¿En qué podemos notar que nuestro hijo es el que hace bullying? Es mucho más difícil, pues incluye una parte de ver que nuestro hijo hace algo malo a otro (¡OJO! que haga algo malo no quiere decir que nuestro hijo sea malo). Podemos ver cambios en que se ríe mucho de los compañeros o que les pone motes (debemos prestar atención a si son motes cariñosos, como podría ser llamar a un amigo por su apellido o una característica de la que se sienta orgulloso, o por el contrario son motes insultantes y ofensivos), que tiene cosas que no son suyas o que tenga dinero que no le hemos dado. Además, no suele ser una conducta única del colegio, sino que podremos ver que con otros iguales (amigos del barrio, hermanos, primos…) también suele ponerse en una posición superior.

Ante un indicio de bullying, sea por el lado que sea, lo que debemos hacer es mostrarnos empáticos y comprensivos con nuestro hijo: no empezar la conversación con una bronca, porque eso hará que no reconozca lo que está ocurriendo. Además, debemos mantener un poco la calma, para no activar las alarmas sin motivo y actuar solo si de verdad algo está ocurriendo (pues tampoco queremos sobreproteger a un niño que no es víctima ni convertir en verdugo a otro).

Lo primero a tener en cuenta en estas situaciones es que tenemos que preguntar sin dar la respuesta, es decir, siempre será preferible hacer preguntas abiertas y que el niño dé una respuesta innata de lo que está viviendo a que se adapte a nuestra manera de preguntarlo:

  • ¿Hay algún compañero con quien no te lleves bien? mejor que Ha sido esa pandilla, ¿verdad?
  • ¿Cómo has comprado eso? mejor que Llevabas dinero, ¿no? ¡No se lo habrás quitado a alguien!
  • ¿Se lo has contado a alguien aparte de a mí? mejor que ¡Habérselo dicho a los profesores y que les regañara!
  • ¿Y ese moratón? ¿Qué te ha pasado? mejor que ¿A que te han pegado?

Cuando estén confirmados los indicios,debemos notificarlo al colegio para que pongan en marcha el procedimiento que siguen en estos casos, el cual estará recogido en los protocolos del centro. Sin embargo, nuestra labor como padres en el tema del bullying no acaba ahí: en casa debemos fortalecer a nuestro hijo. Fortalecer su autoestima, hacerle sentir valioso y querido. Debemos potenciar sus amistades sanas y enseñarle a pedir ayuda cuando la necesite, a nosotros o a los profesores cuando esté en el colegio. Tenemos que potenciar que hable sobre sus problemas, para poder enterarnos (y solucionar después) de lo que ocurra en el colegio si la situación no mejora.

Lo más importante es transmitir el mensaje de que nadie tiene derecho a pegar a otro por nada de lo que haga y enseñar a valorar las diferencias individuales de cada uno, en lugar de utilizarlas como insultos.

Premio Liebster Award

Hoy queremos compartir con todos vosotros que han concedido un premio Liebster Award a nuestro blog.

Liebster Award

Nos ha nominado el blog Estilo Personal Único. En este blog podemos encontrar información muy útil a la vez que amena sobre consejos sobre qué prendas, vestidos, peinados, maquillajes nos quedaran mejor en función de nuestras características personales. Encontraremos también información interesante sobre qué es lo que se lleva en cada temporada, así como marcas nuevas poco conocidas.

Y ahora, nosotros debemos nominar a cinco bloggers para que opten al Liebster Award, que deberán contestar 11 preguntas y nominar a su vez a cinco bloggers. Ahí van mis nominaciones:

Lo que ya nadie quiere : Blog sobre fotografía. Una española viviendo en Francia.

Crecer con emoción: Blog sobre psicología y educación. Se encuentran en Madrid.

Vínculos Gabinete de Psicología: Blog sobre psicología y educación. Ubicados en Valdepeñas

Sanamente: Blog sobre psicología y educación. Trabajan en Ibiza.

Evidientemente: Blog sobre odontología y niños.

Estilo Personal único nos ha pedido que escribamos 11 cosas sobre nosotros y nuestro blog. Ahí vamos!!

GADEPSI es un gabinete de psicología formado por un grupo de psicoterapeutas que llevan trabajando juntos desde el 2002 en la ciudad de Madrid.

Nuestro entusiasmo por el bienestar emocional de las personas y la fascinación por el mundo infantil, nos llevó hasta el mundo de la educación y la crianza.

Los niños son el futuro y nuestra principal prioridad debería ser cuidarlos. Pero no olvidamos, que esos niños tienen unos padres que lo hacen lo mejor pueden.

Por eso queremos ayudar y fortalecer a esos padres, para que puedan dar lo mejor de sí mismos a sus hijos. La afirmación “Padres satisfechos, hijos satisfechos” no es un fórmula mágica ni infalible, pero sí muy aproximada.

Uniendo los conocimientos de todo el equipo abarcamos la psicoterapia individual de adultos, terapia grupal, terapia familiar, psicología infantil y psicología perinatal.

Además de la parte profesional, somos apasionadas del mundo infantil y maternal. Disfrutamos jugando con los peques. Somos grandes jugadoras :). Por otra parte, sintonizamos con las mamás y los papás en su a veces difícil tarea de educar y criar.

En nuestro blog podrás encontrar pautas, reflexiones, información… sobre todos estos temas: crianza, educación, maternidad, pareja, trastornos infantiles….

Por último, a los cinco blog nominados les pedimos que escriban algo sobre ellos y sobre sus blog.

¡¡¡¡Mañana empieza el Cole!!!!

No es raro escuchar estos días a grupos de papás y mamás comentando las ganas que tienen de que sus hijos empiecen el colegio.

Hasta ahí, todo bien. Es verdad que a muchas familias realmente se les complica la conciliación familiar y laboral. Tienen que hacer verdaderos malabarismos para que sus hijos se queden en casa disfrutando de las vacaciones, mientras ellos van a trabajar. Es lógico y real que el cole nos facilita este tema y nos sentimos más cómodos por ello, sin pedir ayuda a abuelos ni favores.

Sin embargo, muchas en ocasiones, estos comentarios van acompañados de frases del tipo “estoy deseando que vayan al cole, yo ya estoy agotada, a ver si se van de una vez, a ver si se meten en rutina porque estoy harto, están salvajes….”

Como siempre este blog nos invita a reflexionar. En este caso, sobre estas frases, que solemos decir sin pudor delante de amigos, familia, vecinos… pero sobretodo delante de nuestros hijos.

¿Cómo nos sentiríamos nosotros si nuestra pareja dijese “estoy deseando que empieces a trabajar porque estás pesadísima” o “cariño se me están haciendo las vacaciones de chicle contigo” …?

Lo cierto es que nos sentiríamos muy mal y nos afectaría en nuestra autestima y nuestra sensación de apego y seguridad con esa persona. Bien, pues a nuestros hijos les pasa lo mismo.

Recuerda que su casa, su hogar y sus padres, son sus lugares referenciales para el crecimiento. Es donde se les debe permitir SER, EXPERIMENTAR, SENTIR, PROBAR, JUGAR…. y EQUIVOCARSE.

Recuerda que el sentimiento de seguridad, apego y autoestima van unidos y somos nosotros, los papás, los encargados de reforzarlo y construirlo poco a poco.

¿Cuál es la mejor edad para que nuestros peques vayan a la guarde?

 

Llega Septiembre y el momento de llevar a los niños a la guardería. Pero sobretodo llegan las dudas sobre si nuestro hijo está o no preparado para ello.

En ocasiones, no tenemos opción de elegir, es decir, nuestras circunstancias nos obligan a meter a nuestros peques en la guardería desde los 4 meses. En ese caso, no debemos preocuparnos. Busca una buena escuela infantil cerca de tu casa o de tu trabajo, en la que tengas confianza para preguntar todas tus dudas y en la que te den facilidades para adaptar tu horario al suyo, para poder mantener la lactancia materna si es lo que quieres o poder ver al peque cuando lo necesites. A partir de esa decisión, confía en los profesionales.

Recuerda que no hay nada mejor que el hecho de que a tu hijo lo quieran muchas personas y que reciba amor desde muchos lugares. Sin duda, las educadoras y su escuela infantil es un lugar muy importante desde el que se les quiere y se les acompaña en su crecimiento.

Sin embargo, si  tenemos posibilidad de elegir el momento de entrada y la pregunta es ¿cuándo es adecuado que los peques vayan a la guardería? entonces responderemos de la siguiente manera:

Durante el primer año del niño, la necesidad de apego del bebé responde a una única función de cuidado, la función materna (la ejerza quién la ejerza). Esta función tiene como objetivos la alimentación, la protección, la identificación de las necesidades básicas y la contención de las mismas.

Durante este primer año, los bebés,  desde muy pronto,  conocen la diferencia entre un objeto y  una persona (saben qué esperar de una cara humana, saben que pueden influir en ella con sus sonrisas o con sus llanto).

Sin embargo, los  bebés no tienen concepto de sí mismo hasta aproximadamente los 15 meses. Es a partir de ese momento cuando el pequeño empieza a  entender que él mismo es un ser diferenciado de los demás. Comienza a adquirir un sentido del sí mismo como sujeto separado, física y psicológicamente, de los demás y distinto al resto.

Algunas de las cosas que les sucede en esta etapa y que nos dan pistas de ese crecimiento y del autoconcepto que van adquiriendo son:

-  El lenguaje, comienzan a intentar comunicarse con el exterior, a hacer intentos por darse a entender y por pedir lo que desean.

-  Aparece el “NO” en sus conductas. Ya no tengo por qué hacer lo que tú me dices, porque soy otro.

Conocen las distintas partes de su cuerpo y las de otras personas.

-  La movilidad, bien andando o a gatas, les permite tener intereses independientes del resto de las personas. Hay independencia física que se corresponde a la independencia que ellos empiezan a sentir.

-  El sentimiento de propiedad se hace patente, especialmente puesto en práctica en el parque donde todo es suyo. Ya saben que hay cosas que no le corresponden, aunque intenten quedarse con todo.

-  La cooperación comienza. Es posible llenar un cubo de arena entre dos niños, o esperar el turno para poder montar en el columpio.

-  La posibilidad de disfrutar fuera de esa función materna ya se ha disparado, y aunque se llore con la separación, no hay motivo por el que pensar que no va a disfrutar de ella.

-  Igualmente comienzan a entender que los demás disfrutan sin su compañía (mamá va a trabajar y lo pasa bien, duerme con papá y no me necesita, se va a la peluquería y vuelve guapa y contenta….)

Por estos motivos el niño ya está preparado para separarse de esa función materna y empezar a vivir en sociedad. Poco a poco en el cole, se va sintiendo parte de un grupo de iguales con intereses conjuntos, ya no es parte de una pareja mamá-hijo, de la que paulatinamente tiene que ir saliendo para disfrutar del mundo exterior.

Encontrarse con compañeros de juegos nuevos, comprobar los límites de otros, aprender nuevas cosas, y jugar es parte del crecimiento, no lo dudes.

Padres separados, Hijos desconcertados.

Actualmente el número de separaciones y divorcios es mucho mayor que hace algunos años.

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Podemos interpretar estos datos desde el  pesimismo de que ahora no somos capaces de tolerar la frustración y que no “aguantamos”  por nuestros hijos lo que solían “aguantar” nuestros abuelos. O por el contrario, podemos interpretarlo desde la adaptación al cambio, el constante crecimiento personal y desde la certeza de que nuestros hijos  tendrán unos padres separados pero felices (que es mucho mejor que unos padres juntos pero insatisfechos).

En cualquier caso a nuestros hijos les influye y por eso debemos tenerlo en cuenta. Este “tenerlos en cuenta” no significa, ni mucho menos preguntarles, ni tampoco pedirles su opinión sobre algo que concierne a la pareja (que forma parte de un equipo al que ellos no pertenecen).

Tenerlos en cuenta significa “decirles la verdad, la nueva situación”. Tal y como os animamos a hacer en cualquier situación nueva. Independientemente de la edad que tengan, tendremos que explicarles la nueva situación con sus palabras, dependiendo de su comprensión y sobretodo de sus preguntas.

Aunque parezca que no se enteran, o que no les importa, o que no veían a su padre nunca…. No importa, siempre es mejor que sepan la nueva situación, porque a veces, para protegerles les ocultamos las cosas y les hacemos un flaco favor, porque aunque la verdad es difícil siempre es mejor que su imaginación.

Mientras nosotros nos separamos, ellos están desconcertados. Por eso debemos acompañarlos en esta nueva situación y contenerlos en lo que les vaya sucediendo.

Si nuestros hijos son muy pequeños, podrán preguntar menos, se adaptarán a los cambios rápido pero sin duda harán manifestaciones de los mismos (quizá si ya controlaban esfínter dejarán de hacerlo, o su habla se volverá más infantil de lo que era, o dejarán de dormir tan bien como lo hacían antes…)

Si nuestros hijos son más mayores, las preguntas surgirán constantemente y la adaptación a la nueva situación pasará por muchos altibajos, los enfados serán más habituales y las luchas de poder constantes. (Quizá aparezcan bajones académicos, trasgresiones en las normas, peleas con los hermanos….) Recordad que nosotros mismos: adultos, seguros, independientes y separados, también pasaremos por distintos estados emocionales (enfado, seguridad, tristeza, duda, dolor, rabia, liberación, alegría, duda de nuevo….) y esos estados emocionales influirán en nuestra relación con nuestros hijos.

Por tanto es mejor que ellos entiendan que para nosotros también es una etapa de cambio, que nos está costando superar. Y por supuesto, es mejor que nosotros entendamos que para ellos también es una etapa de cambio, que les está costando superar.

Con esta comprensión mutua, empezaremos a disfrutar de las nuevas familias que se han creado.

Padres de Adopción

El hecho de adoptar, marca una diferencia importante en la manera de tener y ciar un hijo.

Igualmente somos padres, pero hemos construido el deseo de tener un hijo con mucho más esfuerzo y de un modo distinto.

Adoptar proviene del latín “Adoptare”, se compone de Ad (asociar) y Optare (Desear o elegir). De modo que Adoptare expresa la idea de desear a alguien o algo para asociarlo o vincularlo a uno mismo.

Es decir, que a través del deseo, se hace un lugar en la familia a un miembro que no pertenece a ella.

No son hijos de sangre sino hijos del deseo.famille

Sin embargo este deseo y este amor no protegen del todo a nuestros hijos de la verdad de haber sido “abandonados” por unos padres biológicos que no le desearon en algún momento de su vida.

Por ese motivo, los padres adoptivos debemos saber que nuestros hijos vienen con un dolor inicial, que probablemente no podamos “curar” nunca, pero que sí podemos paliar.

Aquí os dejamos algunas ideas para ayudaros a afrontar este tema:

– Es mejor decirles que son adoptados desde el principio, (como con cualquier asunto a todos los niños). La verdad siempre nos protege. Las mentiras siempre perjudican en el desarrollo psíquico. A veces no se dice la verdad por no hacerles daño, pero tenemos que entender que el daño ya está hecho (aunque sea muy pequeño, incluso los bebés saben y sienten más de lo que creemos). La mentira supone añadir un daño nuevo.

– La manera de decírselo debe ser, como ya hemos dicho, desde el principio y a su lado, nunca por delante. Es decir, lo explicaremos con sus palabras, respondiendo a las preguntas que ellos nos hacen y a la edad a la que nos las vayan haciendo, poco a poco y en el discurso diario, sin ocultar.

– Aunque es difícil, trataremos de diferenciar nuestras dificultades de las suyas. Además de todos los sentimientos que se tienen como cualquier padre, (miedo a que les pase algo, sentimientos de culpa por no hacerlo bien…) La adopción supone unos sentimientos añadidos, como por ejemplo, el dolor por nuestra fertilidad, todo lo que hemos vivido durante el proceso, la inseguridad por los orígenes biológicos de nuestro hijo…, e incluso la inseguridad por si nuestro hijo algún día conocerá a sus padres y dejará de querernos.

Siempre es recomendable que si las dificultades propias nos superan, acudamos a un experto en adopción que nos ayude y nos acompañe.

– Seremos conscientes de que el periodo de la adolescencia, en el que todos buscamos nuestra identidad y necesitamos un lugar como persona independiente de la familia, será especialmente duro para todos los miembros.

– Trataremos de ayudarle a construir su historia, cuando el niño, quizá ya adulto, lo desee. Y será en ese momento cuando no le dejaremos solo en ningún caso, le demostraremos que es nuestro hijo, aunque haya sido gestado por otros padres, y que su bienestar, su cuidado y su identidad como sujeto es lo que más nos importa.

– Pero sobretodo, debemos, de manera explícita, implícita y simbólica, dar las GRACIAS, PORQUE GRACIAS A NUESTRO HIJO SOMOS PADRES.

 

Papás, ¡¡¡Os queremos!!!

¡¡NECESITAMOS A LOS PAPÁS!!

REY LEON

La necesidad de una función paterna en el desarrollo evolutivo y psíquico de nuestros hijos es imprescindible.

Esto no significa que esta función la tenga que hacer un padre necesariamente, ya sea biológico o adoptivo. Esta función la puede ejercer un abuelo, un profesor o incluso una madre que duplica funciones.

Lo que los hijos necesitan es que haya alguien que SEA PAPÁ, entendiendo como PAPÁ alguien que incorpora la ley, lo social y el trabajo.

Los niños necesitan….

Un papá que protege a la vez que prohíbe.

Un papá que cuida a la vez que exige.

Un papá que se ríe unas veces y se enfada otras.

Un papá que valora a los demás y también a su hijo.

Un papá que comprende a la vez que obliga.

Un papá que defiende a la vez que anima.

Un papá que tiene amigos y hace que el niño los tenga.

Un papá que ayuda a la vez que sabe que lo hará el niño solo.

Un papá que se va a trabajar pero vuelve.

Un papá que escucha pero también comparte.

Un papá que juega un rato y que al rato tiene muchas cosas que hacer.

Un papá que está a nuestro lado pero deja distancia.

Un papá que quiere a la mamá y la respeta aunque opine de otra manera.

Un papá adulto que se comporta a veces como un niño.

 

OS QUEREMOS PAPÁS, no podemos olvidar nunca que os debemos lo mejor que tenemos: NUESTROS HIJOS