HERMANOS GEMELOS

HERMANOS GEMELOS

Papás y mamás, no debemos olvidar que el objetivo final de una familia es dar a nuestros hijos las alas para volar solos algún día.

Esto significa que sean autónomos e independientes de nosotros, pero también de sus hermanos, que sean capaces de construir sus propias familias, de encontrar sus deseos y de resolver sus conflictos. Eso es ayudar a nuestros hijos.

Sabemos que en el caso de los gemelos es más difícil, especialmente si son idénticos, porque su unión intrauterina es una huella imborrable.

Pero nosotros debemos ayudarles, darles todas las herramientas que tengamos para que consigan tener un desarrollo evolutivo saludable y la par que un vínculo intergemelar inexplicable.

En la medida en la que los padres puedan percibir a sus hijos como individuos separados, mayores posibilidades tendrán esos hijos de percibirse a sí mismos como individuos independientes. Debemos diferenciarlos, es decir, promover que cada uno desarrollo su personalidad y sobretodo evitar que se aíslen en un mundo de 2.

No olvidemos que la crianza y la educación proviene de la familia, del núcleo familiar, y somos los papás los que debemos identificarlos como 2 seres únicos, especiales e irrepetibles (aunque tengan un hermano exactamente igual). Será así como se sientan distintos, cada uno con sus valores y características. Será así como irán aceptando la separación progresivamente según vayan creciendo.

Estas son algunas de las ayudas que puedes ofrecerles para fomentar que se desarrollen paralelamente pero no fusionalmente:

  • Llamarlos por su nombre, no “gemelos”. Si desde el principio te diriges a ellos en plural, ellos irán construyendo una identidad común, por eso debes esforzarte por llamarles a cada uno por su nombre.
  • No vestirlos siempre igual. Sabemos que nos gusta la estética de 2 hermanos conjuntados, pero trata de reducirlo a las situaciones más especiales, no de forma diaria.
  • Tener tiempo para cada uno por separado. Uno puede acompañar a la mamá, mientras otro se queda con el papá.
  • Que se relacionen con otros niños, juntos y por separado. Debemos fomentar que compartan con otros niños, que jueguen en equipo con otros, que tengan amigos fuera de ellos.
  • Evitar que se encierren en el dúo, que en un principio, para ellos suele ser suficiente. Es lógico que pasen mucho tiempo juntos, pero no debemos abusar de que estén entretenidos sin nosotros.
  • Que ambos se sientan singularmente queridos, aceptados y atendidos. Todos necesitamos que nos miren con el cariño de ser “únicos”, eso ayudará a la futura autoestima, a quién no le han dicho “eres el más bonito del mundo!”
  • Darles identidad individual. No dudar en dar significado independiente a sus necesidades. Tú eres un comilón, extrovertido y risueño.
  • Permitir sus diferencias. Si a uno de ellos le gusta el fútbol, mientras que al otro le gusta la música, aceptarlo y apuntarles a clases independientes.
  • No usar los comparativos. Cuando usamos tú eres más travieso que tu hermano, estamos utilizando al hermano como referencia, no los separamos.

De esta manera ellos aprenderán de sí mismos quienes son y por quién están siempre acompañados.

No os preocupéis mamás y papás de gemelos, el hecho de criarlos de forma independiente, no amenaza el vínculo que tienen entre ellos, al contrario, hará que desarrollen una relación de hermanos mucho más saludable. Ánimo!

Cómo ayudar a nuestros hijos a comprender los atentados?

¿Qué entienden nuestros hijos ante un atentado terrorista? ¿Deberíamos decirles la verdad?

¿Les creará un miedo irracional? ¿Entenderán algo?

Estas son algunas de las preguntas que nos surgen, ante la horrible noticia del atentado en Bruselas en el día de hoy, en la que se verán afectadas muchas familias.

Realmente no se puede comprender un atentado, nadie, ni adultos ni niños podemos hacerlo. Pero sí podemos validar los sentimientos que nos genera, ya sean de tristeza o de rabia.

Cuando en la televisión, en el colegio, en los comentarios  o…. simplemente en el ambiente, está la preocupación, la incredulidad, la rabia y la tristeza por algo tan impactante, debemos escuchar a nuestros hijos. ¿Ellos preguntan? ¿Se quedan a nuestro lado cuando estamos hablando de ello con alguien? ¿Escuchan la televisión como uno de nosotros?…. Si estas respuestas son afirmativas, es que nuestro hijo quiere tener información sobre ello, tenga los años que tenga.

Es verdad que los niños no comprenden el concepto de la muerte en su totalidad hasta aproximadamente los 8 años, pero desde bien temprano los niños son muy conscientes del dolor, de los nervios, de la preocupación. La rabia por el contrario es más habitual en sus emociones. Si negamos esos sentimientos en nosotros mismos, si cuando nos hacen una pregunta “quitamos hierro al asunto”, nuestros hijos no entenderán la incoherencia entre lo verbal y lo no verbal y aprenderán que lo correcto es ocultar aquello que les preocupa o les entristece, tal y como haces tú.

Tendremos que hacer un gran esfuerzo por ajustar nuestro lenguaje a su edad y a su comprensión, pero por supuesto, tendremos que decir la verdad antes sus preguntas y mostrar nuestros sentimientos sin pudor. Podemos decirles que ha sido una noticia que ha entristecido a todo el mundo, que todos estamos pendientes de la televisión porque nos preocupa y porque estamos muy tristes por esas familias. Podemos tratar de explicar la incoherencia del terrorismo, y la rabia que esto nos provoca, la importancia de la educación y de los valores.

No debemos olvidar que los niños viven en nuestro mundo, y a veces éste se tambalea. No es un mundo perfecto, ni mucho menos, y aunque deseamos que ellos sean felices, no siempre lo podemos conseguir. El mundo tiene heridas por muchos sitios, y debemos curarlas cuanto antes.

La relación entre familia y colegio: ¡fundamental!

La familia y el colegio, son los dos contextos más importantes en el desarrollo de nuestros hijos, a veces durante los primeros años son incluso los únicos.

La educación de nuestros hijos es, en muchas ocasiones, una tarea compartida y la influencia de ambos contextos aumentará si entre estos dos sistemas se establecen relaciones fluidas, complementarias, cordiales y constructivas que tengan como objeto ayudar en el desarrollo infantil.

La relación de colaboración es posible. Cuanto más claros sean los roles y las responsabilidades de cada contexto más fácil será para nosotros respetarlos. Debemos recordar que ya hemos elegido un buen colegio, así que debemos depositar nuestra confianza en el saber profesional de los profesores, sin criticar ni desconfiar.

Igualmente debemos pedir que los profesores reconozcan a la familia como primeros educadores, con sus criterios de educación, sus diferencias y sus características.

Lo ideal es que las relaciones entre padres y maestros sean cordiales y amistosas, para así llegar a acuerdos en cuanto a objetivos y trato con los pequeños.

Si conseguimos esta buena relación, y generamos un buen clima de confianza entre todos, ayudamos a nuestros niños y niñas a aumentar sus sentimientos de seguridad y motivación hacia el aprendizaje y sobre todo mantenemos y respetamos las figuras de autoridad en todos los ámbitos ayudando a nuestros hijos.

De esta manera los niños son conscientes de la preocupación y la labor educativa que realizan sus padres y maestros.

Remar barcoNo debemos olvidar que somos del mismo equipo, que todos remamos en el mismo barco y que lo que pretendemos es construir niños felices, que disfruten de su infancia y que lleguen a ser personas adultas e independientes. Remando en una misma dirección y con el mismo empeño llegaremos a buen puerto.

¡Feliz Día del Docente!

RELACIONES ENTRE HERMANOS

En algún momento de la vida, todos los padres nos hemos hecho la siguiente reflexión con respecto a nuestros propios hijos:

MafaldaHERMANO

¿Cómo pueden ser tan distintos, si yo los he criado igual? Nacidos de los mismos padres y con los mismos criterios de educación, pero tan diferentes como el día y la noche.

Antes de nada, debemos aclarar que criar a dos hijos exactamente de la misma forma es imposible por varias razones.

La primera porque uno de ellos cuando nace es hijo único mientras que el otro hijo llega cuando ya hay otro niño en la familia. Esto ya marca una clara diferencia, El primer hijo disfruta del tiempo de los padres en exclusiva, por el contrario, el segundo hijo tendrá un perfecto profesor, un igual que le mostrará el camino con sólo fijarse. La imitación es la mejor herramienta para el aprendizaje, y con un hermano mayor, ésto es muy fácil.

La segunda porque nosotros somos distintos, hemos cambiado. Hemos crecido, cada hijo llega en un momento distinto de nuestras vidas respondiendo a proyectos distintos. Estamos más o menos seguros en relación a la educación y a la crianza, dependiendo de nuestra experiencia previa. Además hemos tenido que hacer hueco en la pareja para que se incorpore un peque por lo que ya sabemos lo que se siente cuando debemos hacerlo de nuevo.

Y lo tercero es que los hijos son distintos, cada uno vendrá genéticamente predispuesto a tener unas cualidades y con ellas comenzará a relacionarse con nosotros. Según se compatibilicen esas cualidades con las nuestras, comenzaremos a relacionarnos con él, y eso siempre hace distinta y única una relación.

Muchas variables influyen en cómo se lleven los hermanos entre sí. Los caracteres de cada uno, como hemos dicho, pero también  la diferencia de edad, el género, el lugar que se ocupa en la familia, y por supuesto, la actitud de los padres.

Hay muchos tipos de relaciones fraternales, tantas como hermanos. Pueden ser cómplices, rivales, compañeros de juegos….

En cualquier caso, la relación de hermanos se caracteriza por ser la primera que tenemos con un igual. Es nuestro primer ensayo para la vida futura en lo que a las relaciones de igualdad se refiere.

Pero… Cómo podemos los padres influir para que nuestros hijos se respeten, se lleven bien y se quieran entre ellos siendo tan distintos?

  • Amarles y respetarles como individuos distintos. Querer a cada uno por cómo es, cada uno con sus cualidades y sus necesidades. No podemos exigirles a todos lo mismo, ni valorarles en los mismos términos. Procuremos darnos cuenta de sus deseos individuales, escuchar sus necesidades individuales y ser consecuentes con ello.
  • Intentar no poner a uno de ellos como ejemplo del otro. La rivalidad en la fratría está servida, es lógico que se luche por el amor de los padres, pero debemos hacerles saber que no hay competición en ese aspecto.
  • Saber mantenerse al margen en su relación en la medida de lo posible. Tendrán que resolver sus conflictos, disfrutar de sus juegos y relacionarse sin la supervisión constante con de los adultos, especialmente si no reviste peligro para ninguno de las partes. En el caso de que tengamos que mediar entre ellos, procuraremos no tomar partido por ninguno de ellos.
  • No presuponer etiquetas en la relación. A veces nos adelantamos a los acontecimientos y pensamos que tendrán celos el uno del otro, o no querrán compartir la habitación, o que a los dos les gustará el futbol…. Es mejor observar y preguntar.
  • Permitir que los hijos expresen la relación con sus hermanos. Es decir, permitir el enfado si aparece, o respetar que no quieran estar juntos en un momento dado, o que hablen abiertamente sobre lo que les gusta o les disgusta a cada uno de la relación.
  • Dar buen ejemplo de cómo debe ser una relación con un igual. El espejo en el que se miran es la relación que tienen los padres entre sí. Si hay un ambiente armónico, de respeto y de amor, aumenta la posibilidad de que los hijos se lleven mejor.

Aun así sabemos, que las pelean entre hermanos pueden ser muy desesperantes, pero no debemos olvidar que tienen una función: la de aprender a tratar con otro. Nos da todas las herramientas que tendremos que utilizar en un futuro en el área social.

Gracias a los hermanos aprendemos a ser empáticos, a respetar al otro, a compartir, a cumplir compromisos, a escuchar, a discutir, a defender lo nuestro, a convivir!!

Por eso y por mucho más, dejemos que nuestros hijos sean distintos a sus hermanos.

 

 

Trabajar en Navidad

En estas fechas, se juntan muchas emociones y a veces no sabemos muy bien cómo administrarlas o gestionarlas: los peques nerviosos por la llegada de los Reyes y Papá Noel (y también nosotros, por aquello de decirles bien qué es lo que tienen que traer), los mayores ajetreados con todo lo que hay que organizar, el tener que hacer números porque es una época con mucho gasto, la tristeza de los que no están…

Por eso vamos a dedicar esta época y varios posts a hablar de todos estos temas en relación a los más pequeños de la casa.

Hoy escribimos sobre el tiempo que los navidad-y-deberespequeños pasan en casa en este periodo sin clase y sobre la forma de que no se desconecten del todo de su rutina: ¿cómo podemos gestionar el tiempo libre?

Para empezar, debemos tener en cuenta que no es un periodo tan largo como las vacaciones de verano, así que hay que reservar un rato cada día en el que mantener los estudios y sus obligaciones del colegio. No tiene por qué ser una dedicación muy extrema, siempre algo teniendo en cuenta su edad y su nivel de conocimiento:

  • Para los más pequeños puede reducirse a un rato de pintar, para que haya un tiempo de estar sentado prestado atención a una actividad similar a las fichas que hacen en la guarde o en el cole diariamente.
  • Si ya empiezan a leer y escribir, tener la costumbre de que lean y escriban unas letras o palabras cada día.
  • Cuando van creciendo, es habitual que les manden un libro para leer durante este periodo o que tengan un trabajo a entregar. Concretar esa lectura en un capítulo o el número de páginas al día que leerán.
  • Los más mayores de la casa a lo mejor tienen deberes o incluso un examen en cuanto vuelvan a la rutina del colegio. Con ellos hay que acordar tiempos para trabajar un poco cada día, transmitiéndoles que así no tendrán que estudiarlo todo el último día y podrán disfrutar más el 7 de enero de los posibles regalos de Reyes.

En cualquier caso, esto es solo una orientación, también hay que saber adaptarlo a las fiestas y a los días de descanso, porque está claro que las vacaciones también están para pasarlo bien: hacer planes en familia, aprovechar para visitar a viejas amistades o a familiares a los que no se ve con mucha frecuencia, dormir un poco más si con la emoción navideña nos hemos acostado algo más tarde de lo habitual…

A lo mejor no podemos pasar todo el tiempo que querríamos con ellos porque las vacaciones de los adultos no siempre son tan largas como las suyas, pero si nos organizamos podemos hacer cosas extraordinarias de las que disfruten mucho (reservando, por supuesto, un rato para los nuevos juguetes que hayan traído Papá Noel o los Reyes Magos).

Aprovechamos para desearos desde Gadepsi una FELIZ NAVIDAD. Ojalá que los días de fiesta hayan sido estupendos para pequeños y mayores.

Papás, ¡¡¡Os queremos!!!

¡¡NECESITAMOS A LOS PAPÁS!!

REY LEON

La necesidad de una función paterna en el desarrollo evolutivo y psíquico de nuestros hijos es imprescindible.

Esto no significa que esta función la tenga que hacer un padre necesariamente, ya sea biológico o adoptivo. Esta función la puede ejercer un abuelo, un profesor o incluso una madre que duplica funciones.

Lo que los hijos necesitan es que haya alguien que SEA PAPÁ, entendiendo como PAPÁ alguien que incorpora la ley, lo social y el trabajo.

Los niños necesitan….

Un papá que protege a la vez que prohíbe.

Un papá que cuida a la vez que exige.

Un papá que se ríe unas veces y se enfada otras.

Un papá que valora a los demás y también a su hijo.

Un papá que comprende a la vez que obliga.

Un papá que defiende a la vez que anima.

Un papá que tiene amigos y hace que el niño los tenga.

Un papá que ayuda a la vez que sabe que lo hará el niño solo.

Un papá que se va a trabajar pero vuelve.

Un papá que escucha pero también comparte.

Un papá que juega un rato y que al rato tiene muchas cosas que hacer.

Un papá que está a nuestro lado pero deja distancia.

Un papá que quiere a la mamá y la respeta aunque opine de otra manera.

Un papá adulto que se comporta a veces como un niño.

 

OS QUEREMOS PAPÁS, no podemos olvidar nunca que os debemos lo mejor que tenemos: NUESTROS HIJOS

¿Cómo despedirnos de un hijo antes de conocerle?

Aproximadamente el 25% de los embarazos se pierden, es decir 1 de cada 4 embarazos no llega a término. Sin embargo, a pesar lo de frecuente, es un tema tabú del que no se habla.

Los hospitales no tienen protocolos adecuados para estas situaciones, y los familiares y amigos no saben cómo actuar ante esa pareja que aunque no vaya a tener un hijo, ya son padres para toda la vida.

El hecho de perder un hijo durante el embarazo, ya sea una pérdida voluntaria o natural y con independencia de las semanas de gestación, requiere un proceso de duelo, pues una parte del hijo que se estaba gestando ya había nacido.

En el embarazo, van creciendo dos hijos de forma paralela:

-  El feto real que crece en el vientre de la madre.

- El hijo ideal que crece en la cabeza de sus padres y familiares.  Éstos van imaginando y fantaseando cómo será ese bebé desde el momento de la concepción.

En el aborto espontáneo, los padres ya han construido unas expectativas de cómo será su hijo. Quizá le han puesto nombre, o quizá le han buscado durante mucho tiempo, o es posible que ese bebé viniese para acompañar a un hermanito…. Es decir, ya hay muchas fantasías que le incluyen.

Cuando es un aborto inducido, los padres igualmente construyen a ese bebé en su cabeza. Para poder tomar la decisión de abortar han tenido que hacerse cargo de su condición de padres y por tanto de la existencia de un hijo.

Ambas circunstancias duelen. Y este dolor no está socialmente acogido.

Los médicos  indican en el mismo momento de la pérdida espontánea que esperes un par de meses para regular tu cuerpo y vuelvas a intentarlo un poco más adelante. Los familiares y amigos insisten en que “ya tendrás otro”.  No tienen en cuenta que se necesita un cuidado emocional y de contención para esos padres que pueden tener otro hijo, pero no ese hijo.

Es habitual pensar que si alguien no puede o no quiere tener un hijo en ese momento, y decide voluntariamente interrumpir el embarazo, no sufre por ello. Aunque estés convencido de que sólo son unas células, el hijo que has creado en tu cabeza, el que te has imaginado, ese es real y el que te duele perder.

Poco a poco se está empezado a dar cabida a este dolor, y en este momento, hay profesionales y grupos de apoyo que ayudan en esta situación tan dura.

Algo que nos puede ayudar es despedirnos de nuestro hijo no nacido. Cada persona tiene que encontrar su manera de hacerlo. Algunos ejemplos de esto son escribirle una carta, hacer una caja especial con los preparativos del embarazo, realizar un vídeo en honor al bebé con la historia y lo que fuimos haciendo para recibirle…. Lo importante es darle el lugar que merece en la familia, agradecerle lo que nos dió y decirle adiós.

Si te encuentras en esta situación date un tiempo y un espacio para reflexionar sobre ti mismo y para cuidarte.