13 de abril ~ Día Internacional del Beso

El beso, es la máxima expresión del afecto y me es grato comunicaros que el BESO ES IMPRESCINDIBLE para nuestro crecimiento personal.

Es la máxima expresión del afecto junto con las caricias, los abrazos y el contacto. La necesidad de tacto es una de nuestras necesidades más tempranas y más básicas. Al nacer, es lo que nos asegura que estamos acompañados y que seremos alimentados.

IMG_20150413_130629La demostración de afecto en las etapas infantiles es mucho más que afecto, es alimento, es seguridad, es pertenencia….

Gracias a los besos crecemos como individuos,

gracias a los besos nos sentimos queridos y respetados,

gracias a los besos nuestra autoestima se eleva,

gracias a los besos sabemos quienes nos rodean,

gracias a los besos aprendemos mejor,

gracias a los besos nos socializamos,

gracias a los besos nos sentimos deseados,

gracias a los besos …. Besaremos.

A partir de ahí los besos nos acompañarán toda la vida. Quizá tengan forma de ternura, de pasión, de complicidad, de educación…. Pero siempre estarán ahí.

¿Entonces por qué a veces se nos olvida enseñar a nuestros hijos a besar?

Somos seres humanos sociales que necesitan demostrar el amor que se profesan. El afecto es la base de la vida social, es el verdadero lenguaje universal.

Por eso, si puedes BESA A TUS HIJOS, bésales mucho, porque será la manera en la que aprendan a besar a otros, a demostrar su amor, a conocer y reconocer sus propias emociones.

Porque EL BESO es mucho más importante que las matemáticas, que el futbol y que las buenas maneras en la mesa… PROPONGO EDUCAR EN EL BESO.

“Por una mirada, un mundo;

por una sonrisa, un cielo;

por un beso… yo no sé

qué te diera por un beso.”

Gustavo Adolfo Bécquer

Premio Liebster Award

Hoy queremos compartir con todos vosotros que han concedido un premio Liebster Award a nuestro blog.

Liebster Award

Nos ha nominado el blog Estilo Personal Único. En este blog podemos encontrar información muy útil a la vez que amena sobre consejos sobre qué prendas, vestidos, peinados, maquillajes nos quedaran mejor en función de nuestras características personales. Encontraremos también información interesante sobre qué es lo que se lleva en cada temporada, así como marcas nuevas poco conocidas.

Y ahora, nosotros debemos nominar a cinco bloggers para que opten al Liebster Award, que deberán contestar 11 preguntas y nominar a su vez a cinco bloggers. Ahí van mis nominaciones:

Lo que ya nadie quiere : Blog sobre fotografía. Una española viviendo en Francia.

Crecer con emoción: Blog sobre psicología y educación. Se encuentran en Madrid.

Vínculos Gabinete de Psicología: Blog sobre psicología y educación. Ubicados en Valdepeñas

Sanamente: Blog sobre psicología y educación. Trabajan en Ibiza.

Evidientemente: Blog sobre odontología y niños.

Estilo Personal único nos ha pedido que escribamos 11 cosas sobre nosotros y nuestro blog. Ahí vamos!!

GADEPSI es un gabinete de psicología formado por un grupo de psicoterapeutas que llevan trabajando juntos desde el 2002 en la ciudad de Madrid.

Nuestro entusiasmo por el bienestar emocional de las personas y la fascinación por el mundo infantil, nos llevó hasta el mundo de la educación y la crianza.

Los niños son el futuro y nuestra principal prioridad debería ser cuidarlos. Pero no olvidamos, que esos niños tienen unos padres que lo hacen lo mejor pueden.

Por eso queremos ayudar y fortalecer a esos padres, para que puedan dar lo mejor de sí mismos a sus hijos. La afirmación “Padres satisfechos, hijos satisfechos” no es un fórmula mágica ni infalible, pero sí muy aproximada.

Uniendo los conocimientos de todo el equipo abarcamos la psicoterapia individual de adultos, terapia grupal, terapia familiar, psicología infantil y psicología perinatal.

Además de la parte profesional, somos apasionadas del mundo infantil y maternal. Disfrutamos jugando con los peques. Somos grandes jugadoras :). Por otra parte, sintonizamos con las mamás y los papás en su a veces difícil tarea de educar y criar.

En nuestro blog podrás encontrar pautas, reflexiones, información… sobre todos estos temas: crianza, educación, maternidad, pareja, trastornos infantiles….

Por último, a los cinco blog nominados les pedimos que escriban algo sobre ellos y sobre sus blog.

¡¡¡¡Mañana empieza el Cole!!!!

No es raro escuchar estos días a grupos de papás y mamás comentando las ganas que tienen de que sus hijos empiecen el colegio.

Hasta ahí, todo bien. Es verdad que a muchas familias realmente se les complica la conciliación familiar y laboral. Tienen que hacer verdaderos malabarismos para que sus hijos se queden en casa disfrutando de las vacaciones, mientras ellos van a trabajar. Es lógico y real que el cole nos facilita este tema y nos sentimos más cómodos por ello, sin pedir ayuda a abuelos ni favores.

Sin embargo, muchas en ocasiones, estos comentarios van acompañados de frases del tipo “estoy deseando que vayan al cole, yo ya estoy agotada, a ver si se van de una vez, a ver si se meten en rutina porque estoy harto, están salvajes….”

Como siempre este blog nos invita a reflexionar. En este caso, sobre estas frases, que solemos decir sin pudor delante de amigos, familia, vecinos… pero sobretodo delante de nuestros hijos.

¿Cómo nos sentiríamos nosotros si nuestra pareja dijese “estoy deseando que empieces a trabajar porque estás pesadísima” o “cariño se me están haciendo las vacaciones de chicle contigo” …?

Lo cierto es que nos sentiríamos muy mal y nos afectaría en nuestra autestima y nuestra sensación de apego y seguridad con esa persona. Bien, pues a nuestros hijos les pasa lo mismo.

Recuerda que su casa, su hogar y sus padres, son sus lugares referenciales para el crecimiento. Es donde se les debe permitir SER, EXPERIMENTAR, SENTIR, PROBAR, JUGAR…. y EQUIVOCARSE.

Recuerda que el sentimiento de seguridad, apego y autoestima van unidos y somos nosotros, los papás, los encargados de reforzarlo y construirlo poco a poco.

¿Cuál es la mejor edad para que nuestros peques vayan a la guarde?

 

Llega Septiembre y el momento de llevar a los niños a la guardería. Pero sobretodo llegan las dudas sobre si nuestro hijo está o no preparado para ello.

En ocasiones, no tenemos opción de elegir, es decir, nuestras circunstancias nos obligan a meter a nuestros peques en la guardería desde los 4 meses. En ese caso, no debemos preocuparnos. Busca una buena escuela infantil cerca de tu casa o de tu trabajo, en la que tengas confianza para preguntar todas tus dudas y en la que te den facilidades para adaptar tu horario al suyo, para poder mantener la lactancia materna si es lo que quieres o poder ver al peque cuando lo necesites. A partir de esa decisión, confía en los profesionales.

Recuerda que no hay nada mejor que el hecho de que a tu hijo lo quieran muchas personas y que reciba amor desde muchos lugares. Sin duda, las educadoras y su escuela infantil es un lugar muy importante desde el que se les quiere y se les acompaña en su crecimiento.

Sin embargo, si  tenemos posibilidad de elegir el momento de entrada y la pregunta es ¿cuándo es adecuado que los peques vayan a la guardería? entonces responderemos de la siguiente manera:

Durante el primer año del niño, la necesidad de apego del bebé responde a una única función de cuidado, la función materna (la ejerza quién la ejerza). Esta función tiene como objetivos la alimentación, la protección, la identificación de las necesidades básicas y la contención de las mismas.

Durante este primer año, los bebés,  desde muy pronto,  conocen la diferencia entre un objeto y  una persona (saben qué esperar de una cara humana, saben que pueden influir en ella con sus sonrisas o con sus llanto).

Sin embargo, los  bebés no tienen concepto de sí mismo hasta aproximadamente los 15 meses. Es a partir de ese momento cuando el pequeño empieza a  entender que él mismo es un ser diferenciado de los demás. Comienza a adquirir un sentido del sí mismo como sujeto separado, física y psicológicamente, de los demás y distinto al resto.

Algunas de las cosas que les sucede en esta etapa y que nos dan pistas de ese crecimiento y del autoconcepto que van adquiriendo son:

-  El lenguaje, comienzan a intentar comunicarse con el exterior, a hacer intentos por darse a entender y por pedir lo que desean.

-  Aparece el “NO” en sus conductas. Ya no tengo por qué hacer lo que tú me dices, porque soy otro.

Conocen las distintas partes de su cuerpo y las de otras personas.

-  La movilidad, bien andando o a gatas, les permite tener intereses independientes del resto de las personas. Hay independencia física que se corresponde a la independencia que ellos empiezan a sentir.

-  El sentimiento de propiedad se hace patente, especialmente puesto en práctica en el parque donde todo es suyo. Ya saben que hay cosas que no le corresponden, aunque intenten quedarse con todo.

-  La cooperación comienza. Es posible llenar un cubo de arena entre dos niños, o esperar el turno para poder montar en el columpio.

-  La posibilidad de disfrutar fuera de esa función materna ya se ha disparado, y aunque se llore con la separación, no hay motivo por el que pensar que no va a disfrutar de ella.

-  Igualmente comienzan a entender que los demás disfrutan sin su compañía (mamá va a trabajar y lo pasa bien, duerme con papá y no me necesita, se va a la peluquería y vuelve guapa y contenta….)

Por estos motivos el niño ya está preparado para separarse de esa función materna y empezar a vivir en sociedad. Poco a poco en el cole, se va sintiendo parte de un grupo de iguales con intereses conjuntos, ya no es parte de una pareja mamá-hijo, de la que paulatinamente tiene que ir saliendo para disfrutar del mundo exterior.

Encontrarse con compañeros de juegos nuevos, comprobar los límites de otros, aprender nuevas cosas, y jugar es parte del crecimiento, no lo dudes.

Padres separados, Hijos desconcertados.

Actualmente el número de separaciones y divorcios es mucho mayor que hace algunos años.

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Podemos interpretar estos datos desde el  pesimismo de que ahora no somos capaces de tolerar la frustración y que no “aguantamos”  por nuestros hijos lo que solían “aguantar” nuestros abuelos. O por el contrario, podemos interpretarlo desde la adaptación al cambio, el constante crecimiento personal y desde la certeza de que nuestros hijos  tendrán unos padres separados pero felices (que es mucho mejor que unos padres juntos pero insatisfechos).

En cualquier caso a nuestros hijos les influye y por eso debemos tenerlo en cuenta. Este “tenerlos en cuenta” no significa, ni mucho menos preguntarles, ni tampoco pedirles su opinión sobre algo que concierne a la pareja (que forma parte de un equipo al que ellos no pertenecen).

Tenerlos en cuenta significa “decirles la verdad, la nueva situación”. Tal y como os animamos a hacer en cualquier situación nueva. Independientemente de la edad que tengan, tendremos que explicarles la nueva situación con sus palabras, dependiendo de su comprensión y sobretodo de sus preguntas.

Aunque parezca que no se enteran, o que no les importa, o que no veían a su padre nunca…. No importa, siempre es mejor que sepan la nueva situación, porque a veces, para protegerles les ocultamos las cosas y les hacemos un flaco favor, porque aunque la verdad es difícil siempre es mejor que su imaginación.

Mientras nosotros nos separamos, ellos están desconcertados. Por eso debemos acompañarlos en esta nueva situación y contenerlos en lo que les vaya sucediendo.

Si nuestros hijos son muy pequeños, podrán preguntar menos, se adaptarán a los cambios rápido pero sin duda harán manifestaciones de los mismos (quizá si ya controlaban esfínter dejarán de hacerlo, o su habla se volverá más infantil de lo que era, o dejarán de dormir tan bien como lo hacían antes…)

Si nuestros hijos son más mayores, las preguntas surgirán constantemente y la adaptación a la nueva situación pasará por muchos altibajos, los enfados serán más habituales y las luchas de poder constantes. (Quizá aparezcan bajones académicos, trasgresiones en las normas, peleas con los hermanos….) Recordad que nosotros mismos: adultos, seguros, independientes y separados, también pasaremos por distintos estados emocionales (enfado, seguridad, tristeza, duda, dolor, rabia, liberación, alegría, duda de nuevo….) y esos estados emocionales influirán en nuestra relación con nuestros hijos.

Por tanto es mejor que ellos entiendan que para nosotros también es una etapa de cambio, que nos está costando superar. Y por supuesto, es mejor que nosotros entendamos que para ellos también es una etapa de cambio, que les está costando superar.

Con esta comprensión mutua, empezaremos a disfrutar de las nuevas familias que se han creado.

Padres de Adopción

El hecho de adoptar, marca una diferencia importante en la manera de tener y ciar un hijo.

Igualmente somos padres, pero hemos construido el deseo de tener un hijo con mucho más esfuerzo y de un modo distinto.

Adoptar proviene del latín “Adoptare”, se compone de Ad (asociar) y Optare (Desear o elegir). De modo que Adoptare expresa la idea de desear a alguien o algo para asociarlo o vincularlo a uno mismo.

Es decir, que a través del deseo, se hace un lugar en la familia a un miembro que no pertenece a ella.

No son hijos de sangre sino hijos del deseo.famille

Sin embargo este deseo y este amor no protegen del todo a nuestros hijos de la verdad de haber sido “abandonados” por unos padres biológicos que no le desearon en algún momento de su vida.

Por ese motivo, los padres adoptivos debemos saber que nuestros hijos vienen con un dolor inicial, que probablemente no podamos “curar” nunca, pero que sí podemos paliar.

Aquí os dejamos algunas ideas para ayudaros a afrontar este tema:

– Es mejor decirles que son adoptados desde el principio, (como con cualquier asunto a todos los niños). La verdad siempre nos protege. Las mentiras siempre perjudican en el desarrollo psíquico. A veces no se dice la verdad por no hacerles daño, pero tenemos que entender que el daño ya está hecho (aunque sea muy pequeño, incluso los bebés saben y sienten más de lo que creemos). La mentira supone añadir un daño nuevo.

– La manera de decírselo debe ser, como ya hemos dicho, desde el principio y a su lado, nunca por delante. Es decir, lo explicaremos con sus palabras, respondiendo a las preguntas que ellos nos hacen y a la edad a la que nos las vayan haciendo, poco a poco y en el discurso diario, sin ocultar.

– Aunque es difícil, trataremos de diferenciar nuestras dificultades de las suyas. Además de todos los sentimientos que se tienen como cualquier padre, (miedo a que les pase algo, sentimientos de culpa por no hacerlo bien…) La adopción supone unos sentimientos añadidos, como por ejemplo, el dolor por nuestra fertilidad, todo lo que hemos vivido durante el proceso, la inseguridad por los orígenes biológicos de nuestro hijo…, e incluso la inseguridad por si nuestro hijo algún día conocerá a sus padres y dejará de querernos.

Siempre es recomendable que si las dificultades propias nos superan, acudamos a un experto en adopción que nos ayude y nos acompañe.

– Seremos conscientes de que el periodo de la adolescencia, en el que todos buscamos nuestra identidad y necesitamos un lugar como persona independiente de la familia, será especialmente duro para todos los miembros.

– Trataremos de ayudarle a construir su historia, cuando el niño, quizá ya adulto, lo desee. Y será en ese momento cuando no le dejaremos solo en ningún caso, le demostraremos que es nuestro hijo, aunque haya sido gestado por otros padres, y que su bienestar, su cuidado y su identidad como sujeto es lo que más nos importa.

– Pero sobretodo, debemos, de manera explícita, implícita y simbólica, dar las GRACIAS, PORQUE GRACIAS A NUESTRO HIJO SOMOS PADRES.

 

Papás, ¡¡¡Os queremos!!!

¡¡NECESITAMOS A LOS PAPÁS!!

REY LEON

La necesidad de una función paterna en el desarrollo evolutivo y psíquico de nuestros hijos es imprescindible.

Esto no significa que esta función la tenga que hacer un padre necesariamente, ya sea biológico o adoptivo. Esta función la puede ejercer un abuelo, un profesor o incluso una madre que duplica funciones.

Lo que los hijos necesitan es que haya alguien que SEA PAPÁ, entendiendo como PAPÁ alguien que incorpora la ley, lo social y el trabajo.

Los niños necesitan….

Un papá que protege a la vez que prohíbe.

Un papá que cuida a la vez que exige.

Un papá que se ríe unas veces y se enfada otras.

Un papá que valora a los demás y también a su hijo.

Un papá que comprende a la vez que obliga.

Un papá que defiende a la vez que anima.

Un papá que tiene amigos y hace que el niño los tenga.

Un papá que ayuda a la vez que sabe que lo hará el niño solo.

Un papá que se va a trabajar pero vuelve.

Un papá que escucha pero también comparte.

Un papá que juega un rato y que al rato tiene muchas cosas que hacer.

Un papá que está a nuestro lado pero deja distancia.

Un papá que quiere a la mamá y la respeta aunque opine de otra manera.

Un papá adulto que se comporta a veces como un niño.

 

OS QUEREMOS PAPÁS, no podemos olvidar nunca que os debemos lo mejor que tenemos: NUESTROS HIJOS

¿Cómo separarme de mi bebé sin angustia?

 

Normalmente a los 8 meses aproximadamente, nuestros hijos sufren uno de los miedos más importantes y significativos para ellos, el miedo a separarse de su figura de apego.

A esta edad, aproximadamente, comienzan a reconocer caras conocidas , y por tanto a extrañar a las personas menos habituales de su entorno. De manera que cuando desaparece esa persona que les cuida, normalmente la madre, sienten un gran miedo. Este miedo se debe a nuestro instinto de supervivencia, ya que es nuestra madre la que nos alimenta y nos aporta el amor necesario para seguir viviendo.

Los tiempos para nuestros hijos son muy diferentes, el concepto temporal va cambiando con el tiempo. Y lo que para nosotros son unas horas para ellos es una eternidad. Por eso debemos ser comprensivos con sus reacciones y prevenirlas lo mejor posible.

Los pequeños, suelen reaccionar de la siguiente manera:

-          Cuando su madre no está: lloran desconsoladamente, succionan más de lo habitual, buscan la atención inmediata, busqueda de la madre constantemente.

-          Cuando su madre sí está: lloran, se despiertan más a menudo, buscan el contacto visual, mayor necesidad de tomar pecho (si hay lactancia materna), siguen a la madre con la mirada, quieren estar en sus brazos constantemente.

Las mamás también tienen sus reacciones, los sentimientos más habituales son:

-          Culpabilidad, especialmente cuando está separada de su bebé.

-          Preocupación porque el cuidador sea capaz de realizar las tareas necesarias.

-          En ocasiones, también se sienten agobiadas cuando están con el bebé por esa dependencia constante del peque hacia ellas.

Aquí te dejamos algunas pautas para ayudaros a ambos a superar esta separación:

-          Si tienes previsto ausentarte largas horas, por ejemplo por la incorporación al trabajo, trata de pasar algunos días previos con el cuidador sustituto, para que tu hijo vaya poco a poco incorporándole junto a ti.

-          Elige a alguien de tu confianza, que sepas que va a querer y cuidar al bebé. Que te haga sentir tranquila con la decisión.

-          Acostúmbrate a contarle siempre lo que vas a hacer, es decir, aunque sólo vayamos a la cocina, o le dejemos jugando en el salón, si le decimos qué vamos a hacer y cuándo vamos a volver, le ayudará a organizarse en el tiempo y a acostumbrarse a los espacios sin ti.

-          Comunica de antemano al bebé, tenga la edad que tenga, que te vas a ir. Es mejor que te despidas y que le digas cuánto tiempo vas a estar fuera.

-          No mentirle, a veces sufren más por la mentira que les contamos que por la separación. Es cierto que a veces nos resulta más cómodo irnos sin avisar, o decirle que vamos al baño…. Y aunque es verdad que evitamos la expresión de malestar en el momento, provocamos un enfado mayor después y sobretodo una gran desconfianza para las futuras ocasiones.

-          Despídete de forma rápida, no hagas que la despedida sea angustiosa y duradera, cuanto menos tiempo y menos apegada sea mejor. Es decir, si ya anda puede llegar al centro andando o si tiene que ir en brazos hacer el traslado de brazos a brazos de forma rápida.

-          Si la ausencia es de varios días, puedes llamarle por teléfono para charlar con él, contarle cuánto queda de separación y que oiga tu voz.

-          Dile “hola” al llegar de forma inmediata, que sienta que él es lo que más has echado de menos durante la ausencia. ¿Cómo nos sentiríamos nosotros si nuestra pareja, después de un largo viaje tarda en saludarte?

-          Debemos entender que la separación es una frustración necesaria para el desarrollo psíquico de nuestros hijos. Es una de las primeras situaciones en las nos vemos privados de algo que queremos, y debemos entenderlo como un aprendizaje fundamental para la vida futura que nos privará de muchas cosas más.

-          No ridiculizar ni desvalorizar las reacciones ni los sentimientos de nuestros hijos en ningún entorno.

-          Ayudar a tu hijo a comprender el concepto abstracto de estar y no estar, aunque se sigue estando y se sigue existiendo, por ejemplo con los siguientes juegos:

  • CUCU-TRAS: Nos escondemos el rostro tras las manos mientras nos ve el resto de nuestro cuerpo.
  • ESCONDITE: Podemos ayudarle a buscar a otras personas conocidas o incluso a él mismo /  nosotros mismos.
  • HABLARLE DESDE OTRA HABITACIÓN: Le podemos contar, hablar cantar, desde lejos para que nos oiga y comprenda que estamos aunque no pueda vernos.

No olvidemos que las lágrimas son la única manera que tiene de decirte que te ha echado de menos, que te quiere. No te preocupes, acoge ese sentimiento y dile que tú también le has echado de menos, de esa manera, poco a poco se irá acostumbrando a no tenerte físicamente, pero sí a poder expresarte sus frustraciones cuando lo necesite, porque en realidad siempre estás ahí.

Y recuerda que la separación es dura para todos.

 

La importancia de los abuelos

Todos los que tenemos abuelos, sabemos de la importancia que tienen en nuestras vidas.

Pero quizá no sabemos lo influyentes que son en nuestro desarrollo psicológico. Tanto si son cuidadores habituales, como sí lo son esporádicos, se trata de figuras imprescindibles en el desarrollo de nuestras vidas.

Compartir a nuestros hijos con nuestros padres, es una maravillosa manera de regalar a nuestros hijos parte de nosotros mismos.

Si tienes que dejar a tus hijos con sus abuelos, no te sientas culpable. Lo único que debemos tener en cuenta para mantener una relación saludable entre todos, es la importancia de establecer unos límites claros. La autoridad de los padres no debe saltarse, pero las cesiones a los abuelos en su terreno son necesarias.

AbuelosLos abuelos, por su edad,  tienen que sustituir la relación física por la comunicación, y eso es lo mágico de la relación, que al basarse sólo en las palabras, van cargadas de mucho amor y afecto.

 Estas son algunas de las funciones de los abuelos con nuestros hijos:

- El abuelo es el encargado de transmitir valores familiares y mantener el vínculo entre las generaciones. Las historias que cuentan los abuelos sobre su vida, incluye a sus hijos de niños (es decir, a los padres), haciendo que el peque se identifique con ellos (¡mi padre o madre también fue pequeño y hacía travesuras!). Además dan sentido de continuidad a la familia, proporcionan conocimiento de la vejez y del pasado familiar, y nos acercan a nuestras raíces.

- La abuela es la encargada de amar a nuestros hijos de manera incondicional. No hay excepciones en la fantasía emocional del niño, la abuela me quiere, me cuida, me protege, me defiende, está orgullosa…. SIEMPRE. Es un amor incondicional tan grande y tan duradero que los niños disfrutan de su compañía aumentando su sentimiento de autoestima y seguridad emocional.

- Los abuelos pueden parar el tiempo. Permiten salirse de las rutinas y el estrés diario. En casa de los abuelos reciben atención, tiempo para conversar, para escuchar y para jugar.

- Los abuelos tratan a los nietos como niños. La diferencia generacional entre abuelos y nietos hace que los mayores vean siempre a los pequeños como “muy pequeños”. Por lo general, los abuelos mantienen la exigencia por debajo de las posibilidades de los niños, y eso les permite relajarse, o sencillamente expandirse desde una perspectiva más infantil porque es acurrucado y recibe el tratamiento cariñoso como niño que realmente es.

- Los abuelos ayudan a cuidar de los niños. Esto hace que se sienten útiles, más considerados y valorados. Ésto influye en su felicidad pero también en la de nuestros peques, que son cuidados por personas felices, tranquilas y pacientes.

- Los abuelos ayudan a los padres a seguir siendo pareja. Además de padres, somos pareja. Dejar a nuestros hijos en casa de los abuelos para tener un tiempo de pareja y no familiar, hará que nos sintamos más “individuos” y puede ayudar a que nuestra relación con nuestros hijos sea mejor, pues nos sentimos más satisfechos o menos presionados por la faceta de madre o padre.

Y no menos importante.., para los abuelos, los nietos son el postre de la vida.

La lectura: en formato papel o digital?

Estamos inmersos en un mundo tecnológico que abarca todo lo que podamos imaginar. La lectura digital es una realidad a la que debemos enfrentarnos, pues los libros electrónicos, los ipad, los móviles y los e-readers… ya forman parte de nuestro día a día.

Figuras y colores casi perfectos estimulan los cerebros y la fantasía de nuestros hijos de una manera constante, lo que evidencia un cambio en los hábitos de lectura.

Como en cada cambio de era, tenemos la sensación de que la capacidad de profundización y reflexión ante la lectura se ve amenazada. Ya Sócrates fue contrario a la palabra escrita en la antigua Grecia, pues creía que perjudicaría en el tránsito de la cultura oral. De la misma manera, ante la llegada de la imprenta, se temió por el manuscrito, y ante la llegada de la radio se temió por el periódico.

Es cierto que hay estudios que certifican que la lectura digital está dando origen a una serie de pensadores superficiales, cuyas mentes buscan respuestas rápidas e inmediatas, debido a que las conexiones neuronales que se generan como nuevas ante la lectura tecnológica son menores en cantidad. El problema radica en que cada vez que aprendemos algo nuevo, el cerebro forma nuevos circuitos que reconectan las estructuras previas. Y se ha comprobado que los altos niveles de concentración que se alcanzan al leer un libro impreso favorecen el desarrollo de estas conexiones neuronales, las que dan forma a la reflexión profunda que caracteriza al ser humano. No ocurre lo mismo con la lectura digital.

Los investigadores explican que, al leer en una pantalla, estamos más expuestos a una distracción permanente, la lectura es más lenta porque se necesita un mayor esfuerzo para alcanzar los niveles adecuados de concentración (lo que no siempre ocurre), y nuestro cerebro es incapaz de establecer las conexiones neuronales que se necesitan para una capacidad de análisis profundo.

Por el contrario, la lectura en papel exige una concentración mucho mayor, pues están implicados un mayor número de neuronas cerebrales (aunque parece que sólo leemos, ocurren muchas más cosas en nuestro cerebro: se estimulan las áreas de la producción del habla, el procesamiento del lenguaje, de la comprensión y la construcción de una imagen que completa la palabra).

Sin embargo, no debemos olvidar que internet ha democratizado el acceso a la información. La lectura digital es más igualitaria, está al acceso de todos y permite tener información con respecto a casi cualquier tema. Los jóvenes son más expertos que los mayores, y las nuevas tecnologías más atractivas que las antiguas, por lo que invitan a la lectura en mayor medida que las anteriores.

Por lo que el mundo digital, quizá no forma “mejores pensadores”, pero sí mejores conversadores, personas cultas que están al tanto de las novedades y nuevas noticias. Personas con interés y motivación que se autorregula en la búsqueda de intereses.

Nuestros hijos aprenderán y sabrán leer en el ordenador, mientras que nosotros aprendimos en papel y nos aferramos a este dinosaurio literato.

Algo nos diferencia, pero también algo nos une. El amor por la lectura.

Feliz día del libro, sea digital o de papel.