¿Qué entienden nuestros hijos del accidente de avión?

¿Qué entienden nuestros hijos del accidente de avión? ¿Deberíamos decirles la verdad? ¿Les creará un miedo irracional a montar en ese medio de transporte? 

¿Y si se lo toman como una broma? ¿Entenderán algo?

Estas son algunas de las preguntas que nos han hecho nuestras mamás en estos días, ante la horrible noticia del accidente de avión A320 de la compañía Germanwings, en la que se han visto afectadas más de 150 familias.

Cuando en la televisión, en el colegio, en los comentarios  o…. simplemente en el ambiente, está la preocupación, la incredulidad y la tristeza por algo tan impactante, debemos escuchar a nuestros hijos. ¿Ellos preguntan? ¿Se quedan a nuestro lado cuando estamos hablando de ello con alguien? ¿Escuchan la televisión como uno de nosotros?…. Si estas respuestas son afirmativas, es que nuestro hijo quiere tener información sobre ello, tenga los años que tenga.

Es verdad que los niños no comprenden el concepto de la muerte en su totalidad hasta aproximadamente los 8 años, pero desde bien temprano los niños son muy conscientes del dolor, de los nervios, de la preocupación. Si negamos esos sentimientos en nosotros mismos, si al hacernos una pregunta “quitamos hierro al asunto”, nuestros hijos no entenderán la incoherencia entre lo verbal y lo no verbal y aprenderán que lo correcto es ocultar aquello que les preocupa o les entristece, tal y como haces tú.

Tendremos que hacer un gran esfuerzo por ajustar nuestro lenguaje a su edad y a su comprensión, pero por supuesto, tendremos que decir la verdad antes sus preguntas y mostrar nuestros sentimientos sin pudor. Podemos decirles que ha sido una noticia que ha entristecido a todo el mundo, que ha sido un accidente desafortunado, que todos estamos pendientes de la televisión porque nos preocupa y porque estamos muy tristes por esas familias.

No debemos olvidar que los niños viven en nuestro mundo, y a veces éste se tambalea. No es un mundo perfecto, ni mucho menos, y aunque deseamos que ellos sean felices, no siempre lo podemos conseguir.

¿Cómo despedirnos de un hijo antes de conocerle?

Aproximadamente el 25% de los embarazos se pierden, es decir 1 de cada 4 embarazos no llega a término. Sin embargo, a pesar lo de frecuente, es un tema tabú del que no se habla.

Los hospitales no tienen protocolos adecuados para estas situaciones, y los familiares y amigos no saben cómo actuar ante esa pareja que aunque no vaya a tener un hijo, ya son padres para toda la vida.

El hecho de perder un hijo durante el embarazo, ya sea una pérdida voluntaria o natural y con independencia de las semanas de gestación, requiere un proceso de duelo, pues una parte del hijo que se estaba gestando ya había nacido.

En el embarazo, van creciendo dos hijos de forma paralela:

-  El feto real que crece en el vientre de la madre.

- El hijo ideal que crece en la cabeza de sus padres y familiares.  Éstos van imaginando y fantaseando cómo será ese bebé desde el momento de la concepción.

En el aborto espontáneo, los padres ya han construido unas expectativas de cómo será su hijo. Quizá le han puesto nombre, o quizá le han buscado durante mucho tiempo, o es posible que ese bebé viniese para acompañar a un hermanito…. Es decir, ya hay muchas fantasías que le incluyen.

Cuando es un aborto inducido, los padres igualmente construyen a ese bebé en su cabeza. Para poder tomar la decisión de abortar han tenido que hacerse cargo de su condición de padres y por tanto de la existencia de un hijo.

Ambas circunstancias duelen. Y este dolor no está socialmente acogido.

Los médicos  indican en el mismo momento de la pérdida espontánea que esperes un par de meses para regular tu cuerpo y vuelvas a intentarlo un poco más adelante. Los familiares y amigos insisten en que “ya tendrás otro”.  No tienen en cuenta que se necesita un cuidado emocional y de contención para esos padres que pueden tener otro hijo, pero no ese hijo.

Es habitual pensar que si alguien no puede o no quiere tener un hijo en ese momento, y decide voluntariamente interrumpir el embarazo, no sufre por ello. Aunque estés convencido de que sólo son unas células, el hijo que has creado en tu cabeza, el que te has imaginado, ese es real y el que te duele perder.

Poco a poco se está empezado a dar cabida a este dolor, y en este momento, hay profesionales y grupos de apoyo que ayudan en esta situación tan dura.

Algo que nos puede ayudar es despedirnos de nuestro hijo no nacido. Cada persona tiene que encontrar su manera de hacerlo. Algunos ejemplos de esto son escribirle una carta, hacer una caja especial con los preparativos del embarazo, realizar un vídeo en honor al bebé con la historia y lo que fuimos haciendo para recibirle…. Lo importante es darle el lugar que merece en la familia, agradecerle lo que nos dió y decirle adiós.

Si te encuentras en esta situación date un tiempo y un espacio para reflexionar sobre ti mismo y para cuidarte.

Mamá, ¿Cuándo voy a volver a ver al abuelo?

El concepto de muerte evoluciona con el desarrollo en los niños pando por distintas etapas. Conocer esto nos ayudará para saber cómo hablarles del tema:

* Desde los 2 años hasta los 5, suelen entender la muerte como algo reversible y temporal. Aparece la palabra muerte en su lenguaje pero sin un conocimiento real del significado. Este concepto de reversibilidad de la muerte viene favorecido por los dibujos animados que ven, en los que personajes “mueren” tras caídas o atropellos y “reviven” milagrosamente de forma inmediata.

* Desde los 5 hasta los 9 años, la mayoría de los niños van comprendiendo el verdadero significado de la muerte. Ya entienden que es para siempre y que todos los seres vivos mueren.. pero debido a su “egocentrismo natural” no son capaces de percibirlo como posibilidad para sí mismos. No sienten que puedan morirse, sino que está asociado a “ser viejito”, “estar muy enfermo”… dependiendo de los fallecimientos que haya vivido en su entorno más cercano.

En este caso, la muerte tiene una imagen, y en ocasiones dicha imagen puede ocasionar miedo a los niños. Las preguntas sobre la muerte pueden aparecer en esta etapa, pero casi siempre desde la posición de vida: “si tú mueres yo dónde voy a vivir?, qué hay en el cielo?, el abuelo nos ve?…”

* A partir de los 9 años, los niños entienden plenamente el concepto de muerte: que es irreversible, todos los seres vivos mueren, y ellos mismos y sus seres queridos también morirán algún día.

No obstante, las etapas y sus tiempos son generales. Los niños se desarrollan de forma individual, y empujados por sus experiencias y su madurez pueden pasar de una etapa a otra con más o menos rapidez. Habrá niños que se interesen antes, quizá por el fallecimiento de alguien muy querido, quizá por alguna película. Otros niños evitarán el tema, aunque lo expresarán en su juego (luchas muertes, matar…), lo que les ayudará a elaborar sus miedos. Y otros irán poco a poco madurando en este concepto a través de conversaciones puntuales y de fantasías.

En cualquier caso, debemos observar a nuestro hijo, acompañarle en su evolución y contener ese miedo. Miedo que, en ocasiones nos invade incluso a nosotros. Por ese motivo, hablar de la muerte a nuestros hijos no nos resulta fácil. Pero, puesto que es parte de la vida, no deberíamos excluirlo de nuestra conversación con ellos.

Muerte

Aquí te dejamos unos consejos para hablar de la muerte de forma sencilla y comprender las inquietudes de los peques de la casa:

  • Aprovecha las pequeñas muertes del día a día (de insectos, hormigas, flores arrancadas…) para introducir algunos conceptos y darles información poco a poco, pero el tema como tal debe hablarse cuando ellos lo planteen.
  • Hablarles con un lenguaje sencillo y cercano: es el final de la vida, lo primero es nacer y lo último es morir, todos nos moriremos…
  • Evita usar palabras como “decanso, sueño profundo…” porque puede dar lugar a miedo en las rutinas propias diarias como ir a la cama. O “es una separación para siempre” porque el niño puede comenzar a sentir miedo en las pequeñas separaciones de sus padres en el día a día.
  • Evita usar conceptos abstractos como “subir al cielo, se queda entre nosotros…” pues son conceptos que no entienden.
  • No asociarlo a exclusivo de la vejez o de la enfermedad.
  • No mentirles diciendo que nunca nos vamos a morir, que siempre estaremos con ellos, que todavía falta muchísimo… Es mejor decir que vamos a cuidarnos todo lo posible para no morir pronto y estar juntos más tiempo.
  • Mostrar los sentimientos de tristeza ante la muerte de alguien. Expresar el dolor y compartirla con el niño.
  • Seguir hablando de la persona fallecida con la naturalidad de echarle de menos. Permitir preguntas sobre esa persona.
  • Si el fallecimiento es de alguien muy cercano y el niño es consciente, invitarle a compartir el duelo con la familia si es lo que él desea, (cuidando de que no se sienta impresionado, puede ser muy beneficioso acudir a un velatorio y sentir que la tristeza es común, no sólo suya).

La clave es ponernos en su lugar, con respecto a lo que sienten y lo que son capaces de comprender, para ayudarles en su desarrollo evolutivo.

No olvides, que si el tema de la muerte se convierte en un miedo irracional para los niños, o la etapa de superación de un duelo se alarga… acudir a un profesional os ayudará a todos.