HERMANOS GEMELOS

HERMANOS GEMELOS

Papás y mamás, no debemos olvidar que el objetivo final de una familia es dar a nuestros hijos las alas para volar solos algún día.

Esto significa que sean autónomos e independientes de nosotros, pero también de sus hermanos, que sean capaces de construir sus propias familias, de encontrar sus deseos y de resolver sus conflictos. Eso es ayudar a nuestros hijos.

Sabemos que en el caso de los gemelos es más difícil, especialmente si son idénticos, porque su unión intrauterina es una huella imborrable.

Pero nosotros debemos ayudarles, darles todas las herramientas que tengamos para que consigan tener un desarrollo evolutivo saludable y la par que un vínculo intergemelar inexplicable.

En la medida en la que los padres puedan percibir a sus hijos como individuos separados, mayores posibilidades tendrán esos hijos de percibirse a sí mismos como individuos independientes. Debemos diferenciarlos, es decir, promover que cada uno desarrollo su personalidad y sobretodo evitar que se aíslen en un mundo de 2.

No olvidemos que la crianza y la educación proviene de la familia, del núcleo familiar, y somos los papás los que debemos identificarlos como 2 seres únicos, especiales e irrepetibles (aunque tengan un hermano exactamente igual). Será así como se sientan distintos, cada uno con sus valores y características. Será así como irán aceptando la separación progresivamente según vayan creciendo.

Estas son algunas de las ayudas que puedes ofrecerles para fomentar que se desarrollen paralelamente pero no fusionalmente:

  • Llamarlos por su nombre, no “gemelos”. Si desde el principio te diriges a ellos en plural, ellos irán construyendo una identidad común, por eso debes esforzarte por llamarles a cada uno por su nombre.
  • No vestirlos siempre igual. Sabemos que nos gusta la estética de 2 hermanos conjuntados, pero trata de reducirlo a las situaciones más especiales, no de forma diaria.
  • Tener tiempo para cada uno por separado. Uno puede acompañar a la mamá, mientras otro se queda con el papá.
  • Que se relacionen con otros niños, juntos y por separado. Debemos fomentar que compartan con otros niños, que jueguen en equipo con otros, que tengan amigos fuera de ellos.
  • Evitar que se encierren en el dúo, que en un principio, para ellos suele ser suficiente. Es lógico que pasen mucho tiempo juntos, pero no debemos abusar de que estén entretenidos sin nosotros.
  • Que ambos se sientan singularmente queridos, aceptados y atendidos. Todos necesitamos que nos miren con el cariño de ser “únicos”, eso ayudará a la futura autoestima, a quién no le han dicho “eres el más bonito del mundo!”
  • Darles identidad individual. No dudar en dar significado independiente a sus necesidades. Tú eres un comilón, extrovertido y risueño.
  • Permitir sus diferencias. Si a uno de ellos le gusta el fútbol, mientras que al otro le gusta la música, aceptarlo y apuntarles a clases independientes.
  • No usar los comparativos. Cuando usamos tú eres más travieso que tu hermano, estamos utilizando al hermano como referencia, no los separamos.

De esta manera ellos aprenderán de sí mismos quienes son y por quién están siempre acompañados.

No os preocupéis mamás y papás de gemelos, el hecho de criarlos de forma independiente, no amenaza el vínculo que tienen entre ellos, al contrario, hará que desarrollen una relación de hermanos mucho más saludable. Ánimo!

13 de abril ~ Día Internacional del Beso

El beso, es la máxima expresión del afecto y me es grato comunicaros que el BESO ES IMPRESCINDIBLE para nuestro crecimiento personal.

Es la máxima expresión del afecto junto con las caricias, los abrazos y el contacto. La necesidad de tacto es una de nuestras necesidades más tempranas y más básicas. Al nacer, es lo que nos asegura que estamos acompañados y que seremos alimentados.

IMG_20150413_130629La demostración de afecto en las etapas infantiles es mucho más que afecto, es alimento, es seguridad, es pertenencia….

Gracias a los besos crecemos como individuos,

gracias a los besos nos sentimos queridos y respetados,

gracias a los besos nuestra autoestima se eleva,

gracias a los besos sabemos quienes nos rodean,

gracias a los besos aprendemos mejor,

gracias a los besos nos socializamos,

gracias a los besos nos sentimos deseados,

gracias a los besos …. Besaremos.

A partir de ahí los besos nos acompañarán toda la vida. Quizá tengan forma de ternura, de pasión, de complicidad, de educación…. Pero siempre estarán ahí.

¿Entonces por qué a veces se nos olvida enseñar a nuestros hijos a besar?

Somos seres humanos sociales que necesitan demostrar el amor que se profesan. El afecto es la base de la vida social, es el verdadero lenguaje universal.

Por eso, si puedes BESA A TUS HIJOS, bésales mucho, porque será la manera en la que aprendan a besar a otros, a demostrar su amor, a conocer y reconocer sus propias emociones.

Porque EL BESO es mucho más importante que las matemáticas, que el futbol y que las buenas maneras en la mesa… PROPONGO EDUCAR EN EL BESO.

“Por una mirada, un mundo;

por una sonrisa, un cielo;

por un beso… yo no sé

qué te diera por un beso.”

Gustavo Adolfo Bécquer

¿Qué entienden nuestros hijos del accidente de avión?

¿Qué entienden nuestros hijos del accidente de avión? ¿Deberíamos decirles la verdad? ¿Les creará un miedo irracional a montar en ese medio de transporte? 

¿Y si se lo toman como una broma? ¿Entenderán algo?

Estas son algunas de las preguntas que nos han hecho nuestras mamás en estos días, ante la horrible noticia del accidente de avión A320 de la compañía Germanwings, en la que se han visto afectadas más de 150 familias.

Cuando en la televisión, en el colegio, en los comentarios  o…. simplemente en el ambiente, está la preocupación, la incredulidad y la tristeza por algo tan impactante, debemos escuchar a nuestros hijos. ¿Ellos preguntan? ¿Se quedan a nuestro lado cuando estamos hablando de ello con alguien? ¿Escuchan la televisión como uno de nosotros?…. Si estas respuestas son afirmativas, es que nuestro hijo quiere tener información sobre ello, tenga los años que tenga.

Es verdad que los niños no comprenden el concepto de la muerte en su totalidad hasta aproximadamente los 8 años, pero desde bien temprano los niños son muy conscientes del dolor, de los nervios, de la preocupación. Si negamos esos sentimientos en nosotros mismos, si al hacernos una pregunta “quitamos hierro al asunto”, nuestros hijos no entenderán la incoherencia entre lo verbal y lo no verbal y aprenderán que lo correcto es ocultar aquello que les preocupa o les entristece, tal y como haces tú.

Tendremos que hacer un gran esfuerzo por ajustar nuestro lenguaje a su edad y a su comprensión, pero por supuesto, tendremos que decir la verdad antes sus preguntas y mostrar nuestros sentimientos sin pudor. Podemos decirles que ha sido una noticia que ha entristecido a todo el mundo, que ha sido un accidente desafortunado, que todos estamos pendientes de la televisión porque nos preocupa y porque estamos muy tristes por esas familias.

No debemos olvidar que los niños viven en nuestro mundo, y a veces éste se tambalea. No es un mundo perfecto, ni mucho menos, y aunque deseamos que ellos sean felices, no siempre lo podemos conseguir.

RELACIONES ENTRE HERMANOS

En algún momento de la vida, todos los padres nos hemos hecho la siguiente reflexión con respecto a nuestros propios hijos:

MafaldaHERMANO

¿Cómo pueden ser tan distintos, si yo los he criado igual? Nacidos de los mismos padres y con los mismos criterios de educación, pero tan diferentes como el día y la noche.

Antes de nada, debemos aclarar que criar a dos hijos exactamente de la misma forma es imposible por varias razones.

La primera porque uno de ellos cuando nace es hijo único mientras que el otro hijo llega cuando ya hay otro niño en la familia. Esto ya marca una clara diferencia, El primer hijo disfruta del tiempo de los padres en exclusiva, por el contrario, el segundo hijo tendrá un perfecto profesor, un igual que le mostrará el camino con sólo fijarse. La imitación es la mejor herramienta para el aprendizaje, y con un hermano mayor, ésto es muy fácil.

La segunda porque nosotros somos distintos, hemos cambiado. Hemos crecido, cada hijo llega en un momento distinto de nuestras vidas respondiendo a proyectos distintos. Estamos más o menos seguros en relación a la educación y a la crianza, dependiendo de nuestra experiencia previa. Además hemos tenido que hacer hueco en la pareja para que se incorpore un peque por lo que ya sabemos lo que se siente cuando debemos hacerlo de nuevo.

Y lo tercero es que los hijos son distintos, cada uno vendrá genéticamente predispuesto a tener unas cualidades y con ellas comenzará a relacionarse con nosotros. Según se compatibilicen esas cualidades con las nuestras, comenzaremos a relacionarnos con él, y eso siempre hace distinta y única una relación.

Muchas variables influyen en cómo se lleven los hermanos entre sí. Los caracteres de cada uno, como hemos dicho, pero también  la diferencia de edad, el género, el lugar que se ocupa en la familia, y por supuesto, la actitud de los padres.

Hay muchos tipos de relaciones fraternales, tantas como hermanos. Pueden ser cómplices, rivales, compañeros de juegos….

En cualquier caso, la relación de hermanos se caracteriza por ser la primera que tenemos con un igual. Es nuestro primer ensayo para la vida futura en lo que a las relaciones de igualdad se refiere.

Pero… Cómo podemos los padres influir para que nuestros hijos se respeten, se lleven bien y se quieran entre ellos siendo tan distintos?

  • Amarles y respetarles como individuos distintos. Querer a cada uno por cómo es, cada uno con sus cualidades y sus necesidades. No podemos exigirles a todos lo mismo, ni valorarles en los mismos términos. Procuremos darnos cuenta de sus deseos individuales, escuchar sus necesidades individuales y ser consecuentes con ello.
  • Intentar no poner a uno de ellos como ejemplo del otro. La rivalidad en la fratría está servida, es lógico que se luche por el amor de los padres, pero debemos hacerles saber que no hay competición en ese aspecto.
  • Saber mantenerse al margen en su relación en la medida de lo posible. Tendrán que resolver sus conflictos, disfrutar de sus juegos y relacionarse sin la supervisión constante con de los adultos, especialmente si no reviste peligro para ninguno de las partes. En el caso de que tengamos que mediar entre ellos, procuraremos no tomar partido por ninguno de ellos.
  • No presuponer etiquetas en la relación. A veces nos adelantamos a los acontecimientos y pensamos que tendrán celos el uno del otro, o no querrán compartir la habitación, o que a los dos les gustará el futbol…. Es mejor observar y preguntar.
  • Permitir que los hijos expresen la relación con sus hermanos. Es decir, permitir el enfado si aparece, o respetar que no quieran estar juntos en un momento dado, o que hablen abiertamente sobre lo que les gusta o les disgusta a cada uno de la relación.
  • Dar buen ejemplo de cómo debe ser una relación con un igual. El espejo en el que se miran es la relación que tienen los padres entre sí. Si hay un ambiente armónico, de respeto y de amor, aumenta la posibilidad de que los hijos se lleven mejor.

Aun así sabemos, que las pelean entre hermanos pueden ser muy desesperantes, pero no debemos olvidar que tienen una función: la de aprender a tratar con otro. Nos da todas las herramientas que tendremos que utilizar en un futuro en el área social.

Gracias a los hermanos aprendemos a ser empáticos, a respetar al otro, a compartir, a cumplir compromisos, a escuchar, a discutir, a defender lo nuestro, a convivir!!

Por eso y por mucho más, dejemos que nuestros hijos sean distintos a sus hermanos.

 

 

¡¡¡¡Mañana empieza el Cole!!!!

No es raro escuchar estos días a grupos de papás y mamás comentando las ganas que tienen de que sus hijos empiecen el colegio.

Hasta ahí, todo bien. Es verdad que a muchas familias realmente se les complica la conciliación familiar y laboral. Tienen que hacer verdaderos malabarismos para que sus hijos se queden en casa disfrutando de las vacaciones, mientras ellos van a trabajar. Es lógico y real que el cole nos facilita este tema y nos sentimos más cómodos por ello, sin pedir ayuda a abuelos ni favores.

Sin embargo, muchas en ocasiones, estos comentarios van acompañados de frases del tipo “estoy deseando que vayan al cole, yo ya estoy agotada, a ver si se van de una vez, a ver si se meten en rutina porque estoy harto, están salvajes….”

Como siempre este blog nos invita a reflexionar. En este caso, sobre estas frases, que solemos decir sin pudor delante de amigos, familia, vecinos… pero sobretodo delante de nuestros hijos.

¿Cómo nos sentiríamos nosotros si nuestra pareja dijese “estoy deseando que empieces a trabajar porque estás pesadísima” o “cariño se me están haciendo las vacaciones de chicle contigo” …?

Lo cierto es que nos sentiríamos muy mal y nos afectaría en nuestra autestima y nuestra sensación de apego y seguridad con esa persona. Bien, pues a nuestros hijos les pasa lo mismo.

Recuerda que su casa, su hogar y sus padres, son sus lugares referenciales para el crecimiento. Es donde se les debe permitir SER, EXPERIMENTAR, SENTIR, PROBAR, JUGAR…. y EQUIVOCARSE.

Recuerda que el sentimiento de seguridad, apego y autoestima van unidos y somos nosotros, los papás, los encargados de reforzarlo y construirlo poco a poco.

¿Cuál es la mejor edad para que nuestros peques vayan a la guarde?

 

Llega Septiembre y el momento de llevar a los niños a la guardería. Pero sobretodo llegan las dudas sobre si nuestro hijo está o no preparado para ello.

En ocasiones, no tenemos opción de elegir, es decir, nuestras circunstancias nos obligan a meter a nuestros peques en la guardería desde los 4 meses. En ese caso, no debemos preocuparnos. Busca una buena escuela infantil cerca de tu casa o de tu trabajo, en la que tengas confianza para preguntar todas tus dudas y en la que te den facilidades para adaptar tu horario al suyo, para poder mantener la lactancia materna si es lo que quieres o poder ver al peque cuando lo necesites. A partir de esa decisión, confía en los profesionales.

Recuerda que no hay nada mejor que el hecho de que a tu hijo lo quieran muchas personas y que reciba amor desde muchos lugares. Sin duda, las educadoras y su escuela infantil es un lugar muy importante desde el que se les quiere y se les acompaña en su crecimiento.

Sin embargo, si  tenemos posibilidad de elegir el momento de entrada y la pregunta es ¿cuándo es adecuado que los peques vayan a la guardería? entonces responderemos de la siguiente manera:

Durante el primer año del niño, la necesidad de apego del bebé responde a una única función de cuidado, la función materna (la ejerza quién la ejerza). Esta función tiene como objetivos la alimentación, la protección, la identificación de las necesidades básicas y la contención de las mismas.

Durante este primer año, los bebés,  desde muy pronto,  conocen la diferencia entre un objeto y  una persona (saben qué esperar de una cara humana, saben que pueden influir en ella con sus sonrisas o con sus llanto).

Sin embargo, los  bebés no tienen concepto de sí mismo hasta aproximadamente los 15 meses. Es a partir de ese momento cuando el pequeño empieza a  entender que él mismo es un ser diferenciado de los demás. Comienza a adquirir un sentido del sí mismo como sujeto separado, física y psicológicamente, de los demás y distinto al resto.

Algunas de las cosas que les sucede en esta etapa y que nos dan pistas de ese crecimiento y del autoconcepto que van adquiriendo son:

-  El lenguaje, comienzan a intentar comunicarse con el exterior, a hacer intentos por darse a entender y por pedir lo que desean.

-  Aparece el “NO” en sus conductas. Ya no tengo por qué hacer lo que tú me dices, porque soy otro.

Conocen las distintas partes de su cuerpo y las de otras personas.

-  La movilidad, bien andando o a gatas, les permite tener intereses independientes del resto de las personas. Hay independencia física que se corresponde a la independencia que ellos empiezan a sentir.

-  El sentimiento de propiedad se hace patente, especialmente puesto en práctica en el parque donde todo es suyo. Ya saben que hay cosas que no le corresponden, aunque intenten quedarse con todo.

-  La cooperación comienza. Es posible llenar un cubo de arena entre dos niños, o esperar el turno para poder montar en el columpio.

-  La posibilidad de disfrutar fuera de esa función materna ya se ha disparado, y aunque se llore con la separación, no hay motivo por el que pensar que no va a disfrutar de ella.

-  Igualmente comienzan a entender que los demás disfrutan sin su compañía (mamá va a trabajar y lo pasa bien, duerme con papá y no me necesita, se va a la peluquería y vuelve guapa y contenta….)

Por estos motivos el niño ya está preparado para separarse de esa función materna y empezar a vivir en sociedad. Poco a poco en el cole, se va sintiendo parte de un grupo de iguales con intereses conjuntos, ya no es parte de una pareja mamá-hijo, de la que paulatinamente tiene que ir saliendo para disfrutar del mundo exterior.

Encontrarse con compañeros de juegos nuevos, comprobar los límites de otros, aprender nuevas cosas, y jugar es parte del crecimiento, no lo dudes.

Padres separados, Hijos desconcertados.

Actualmente el número de separaciones y divorcios es mucho mayor que hace algunos años.

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Podemos interpretar estos datos desde el  pesimismo de que ahora no somos capaces de tolerar la frustración y que no “aguantamos”  por nuestros hijos lo que solían “aguantar” nuestros abuelos. O por el contrario, podemos interpretarlo desde la adaptación al cambio, el constante crecimiento personal y desde la certeza de que nuestros hijos  tendrán unos padres separados pero felices (que es mucho mejor que unos padres juntos pero insatisfechos).

En cualquier caso a nuestros hijos les influye y por eso debemos tenerlo en cuenta. Este “tenerlos en cuenta” no significa, ni mucho menos preguntarles, ni tampoco pedirles su opinión sobre algo que concierne a la pareja (que forma parte de un equipo al que ellos no pertenecen).

Tenerlos en cuenta significa “decirles la verdad, la nueva situación”. Tal y como os animamos a hacer en cualquier situación nueva. Independientemente de la edad que tengan, tendremos que explicarles la nueva situación con sus palabras, dependiendo de su comprensión y sobretodo de sus preguntas.

Aunque parezca que no se enteran, o que no les importa, o que no veían a su padre nunca…. No importa, siempre es mejor que sepan la nueva situación, porque a veces, para protegerles les ocultamos las cosas y les hacemos un flaco favor, porque aunque la verdad es difícil siempre es mejor que su imaginación.

Mientras nosotros nos separamos, ellos están desconcertados. Por eso debemos acompañarlos en esta nueva situación y contenerlos en lo que les vaya sucediendo.

Si nuestros hijos son muy pequeños, podrán preguntar menos, se adaptarán a los cambios rápido pero sin duda harán manifestaciones de los mismos (quizá si ya controlaban esfínter dejarán de hacerlo, o su habla se volverá más infantil de lo que era, o dejarán de dormir tan bien como lo hacían antes…)

Si nuestros hijos son más mayores, las preguntas surgirán constantemente y la adaptación a la nueva situación pasará por muchos altibajos, los enfados serán más habituales y las luchas de poder constantes. (Quizá aparezcan bajones académicos, trasgresiones en las normas, peleas con los hermanos….) Recordad que nosotros mismos: adultos, seguros, independientes y separados, también pasaremos por distintos estados emocionales (enfado, seguridad, tristeza, duda, dolor, rabia, liberación, alegría, duda de nuevo….) y esos estados emocionales influirán en nuestra relación con nuestros hijos.

Por tanto es mejor que ellos entiendan que para nosotros también es una etapa de cambio, que nos está costando superar. Y por supuesto, es mejor que nosotros entendamos que para ellos también es una etapa de cambio, que les está costando superar.

Con esta comprensión mutua, empezaremos a disfrutar de las nuevas familias que se han creado.

Padres de Adopción

El hecho de adoptar, marca una diferencia importante en la manera de tener y ciar un hijo.

Igualmente somos padres, pero hemos construido el deseo de tener un hijo con mucho más esfuerzo y de un modo distinto.

Adoptar proviene del latín “Adoptare”, se compone de Ad (asociar) y Optare (Desear o elegir). De modo que Adoptare expresa la idea de desear a alguien o algo para asociarlo o vincularlo a uno mismo.

Es decir, que a través del deseo, se hace un lugar en la familia a un miembro que no pertenece a ella.

No son hijos de sangre sino hijos del deseo.famille

Sin embargo este deseo y este amor no protegen del todo a nuestros hijos de la verdad de haber sido “abandonados” por unos padres biológicos que no le desearon en algún momento de su vida.

Por ese motivo, los padres adoptivos debemos saber que nuestros hijos vienen con un dolor inicial, que probablemente no podamos “curar” nunca, pero que sí podemos paliar.

Aquí os dejamos algunas ideas para ayudaros a afrontar este tema:

– Es mejor decirles que son adoptados desde el principio, (como con cualquier asunto a todos los niños). La verdad siempre nos protege. Las mentiras siempre perjudican en el desarrollo psíquico. A veces no se dice la verdad por no hacerles daño, pero tenemos que entender que el daño ya está hecho (aunque sea muy pequeño, incluso los bebés saben y sienten más de lo que creemos). La mentira supone añadir un daño nuevo.

– La manera de decírselo debe ser, como ya hemos dicho, desde el principio y a su lado, nunca por delante. Es decir, lo explicaremos con sus palabras, respondiendo a las preguntas que ellos nos hacen y a la edad a la que nos las vayan haciendo, poco a poco y en el discurso diario, sin ocultar.

– Aunque es difícil, trataremos de diferenciar nuestras dificultades de las suyas. Además de todos los sentimientos que se tienen como cualquier padre, (miedo a que les pase algo, sentimientos de culpa por no hacerlo bien…) La adopción supone unos sentimientos añadidos, como por ejemplo, el dolor por nuestra fertilidad, todo lo que hemos vivido durante el proceso, la inseguridad por los orígenes biológicos de nuestro hijo…, e incluso la inseguridad por si nuestro hijo algún día conocerá a sus padres y dejará de querernos.

Siempre es recomendable que si las dificultades propias nos superan, acudamos a un experto en adopción que nos ayude y nos acompañe.

– Seremos conscientes de que el periodo de la adolescencia, en el que todos buscamos nuestra identidad y necesitamos un lugar como persona independiente de la familia, será especialmente duro para todos los miembros.

– Trataremos de ayudarle a construir su historia, cuando el niño, quizá ya adulto, lo desee. Y será en ese momento cuando no le dejaremos solo en ningún caso, le demostraremos que es nuestro hijo, aunque haya sido gestado por otros padres, y que su bienestar, su cuidado y su identidad como sujeto es lo que más nos importa.

– Pero sobretodo, debemos, de manera explícita, implícita y simbólica, dar las GRACIAS, PORQUE GRACIAS A NUESTRO HIJO SOMOS PADRES.

 

Papás, ¡¡¡Os queremos!!!

¡¡NECESITAMOS A LOS PAPÁS!!

REY LEON

La necesidad de una función paterna en el desarrollo evolutivo y psíquico de nuestros hijos es imprescindible.

Esto no significa que esta función la tenga que hacer un padre necesariamente, ya sea biológico o adoptivo. Esta función la puede ejercer un abuelo, un profesor o incluso una madre que duplica funciones.

Lo que los hijos necesitan es que haya alguien que SEA PAPÁ, entendiendo como PAPÁ alguien que incorpora la ley, lo social y el trabajo.

Los niños necesitan….

Un papá que protege a la vez que prohíbe.

Un papá que cuida a la vez que exige.

Un papá que se ríe unas veces y se enfada otras.

Un papá que valora a los demás y también a su hijo.

Un papá que comprende a la vez que obliga.

Un papá que defiende a la vez que anima.

Un papá que tiene amigos y hace que el niño los tenga.

Un papá que ayuda a la vez que sabe que lo hará el niño solo.

Un papá que se va a trabajar pero vuelve.

Un papá que escucha pero también comparte.

Un papá que juega un rato y que al rato tiene muchas cosas que hacer.

Un papá que está a nuestro lado pero deja distancia.

Un papá que quiere a la mamá y la respeta aunque opine de otra manera.

Un papá adulto que se comporta a veces como un niño.

 

OS QUEREMOS PAPÁS, no podemos olvidar nunca que os debemos lo mejor que tenemos: NUESTROS HIJOS

10 Motivos por los que llevar a tu hij@ al psicólogo

Cuando algún profesional de la educación nos recomienda que nuestro hijo visite a un psicólogo se despiertan en nosotros las dudas y los sentimientos de culpa, impidiéndonos pensar con claridad con respecto a lo que un psicólogo supone para nuestro hijo.

Aquí te dejamos 10 motivos por los que debemos llevar a nuestro hijo a terapia si nos lo han recomendado.

- Porque el psicólogo ofrecerá a tu hijo un espacio de atención exclusiva, que los peques disfrutan y agradecen especialmente por su necesidad de atención individualizada, con la que se construyen como personas.

- Porque actualmente les llevamos a clases de piscina, fútbol, piano e inglés… Sin embargo, no debemos olvidar la parte que incluye la inteligencia emocional. Es una habilidad más que debemos practicar para ser feliz.

- Porque el psicólogo ofrecerá un lugar de diversión para él, de expresión de sentimientos, en ningún caso pasará un mal rato, ni se le forzará a realizar algo que no le apetezca.

- Porque el psicólogo dará herramientas a tu hijo para enfrentarse a situaciones que le resultan difíciles en la vida cotidiana, ya sean académicas, sociales o personales.

- Porque el hecho de que nuestro hijo necesite un psicólogo no significa que seamos peores padres, que tengamos la culpa de no haber cubierto “algo” en nuestro pequeño. Muy al contrario, el hecho de darnos cuenta de lo que necesita y ofrecérselo, nos convierte en padres atentos y contenedores.

- Porque aunque los hijos nos consideren omnipotentes no lo somos. Es verdad que nuestros hijos son una extensión de nosotros mismos, pero eso no significa que tengan la madurez suficiente para resolver las situaciones tal y como nosotros lo haríamos. E incluso ocurre que no siempre necesitan las mismas cosas que nosotros, por eso no siempre podemos ayudarles y no siempre podemos evitarles sufrir, aunque nos gustaría.

- Porque, si lo necesitamos, el psicólogo también nos orientará como padres, y nos dará pautas para relacionarnos con nuestro hijo y que podamos ayudarle en casa. Pero esas pautas no son tan importantes como la sensación de estar haciendo lo correcto. La seguridad que nos aporta el psicólogo como padres, la sensación de sentirnos respaldados, hace que nuestro comportamiento favorezca al crecimiento y desarrollo emocional de nuestros hijos.

- Porque el psicólogo no cambiará aquello que no queremos cambiar. Simplemente nos acompañará en el crecimiento de nuestro hijo, y en el nuestro propio.

- Porque el psicólogo siempre debe ser el paso complementario a la medicación. En algunas ocasiones los pediatras medican a nuestros hijos, y creemos que es suficiente para mejorar la calidad de vida del pequeño, pero no podemos jugarnos la mejora a una sola carta, debemos cubrir todos los aspectos necesarios, y la parte emocional o psicológica desde luego lo es.

- Pero sobre todo, porque haríamos cualquier cosa por ellos. Porque hacerles la vida más fácil es uno de los objetivos de los padres, y porque su felicidad es la nuestra.