Cómo ayudar a nuestros hijos a comprender los atentados?

¿Qué entienden nuestros hijos ante un atentado terrorista? ¿Deberíamos decirles la verdad?

¿Les creará un miedo irracional? ¿Entenderán algo?

Estas son algunas de las preguntas que nos surgen, ante la horrible noticia del atentado en Bruselas en el día de hoy, en la que se verán afectadas muchas familias.

Realmente no se puede comprender un atentado, nadie, ni adultos ni niños podemos hacerlo. Pero sí podemos validar los sentimientos que nos genera, ya sean de tristeza o de rabia.

Cuando en la televisión, en el colegio, en los comentarios  o…. simplemente en el ambiente, está la preocupación, la incredulidad, la rabia y la tristeza por algo tan impactante, debemos escuchar a nuestros hijos. ¿Ellos preguntan? ¿Se quedan a nuestro lado cuando estamos hablando de ello con alguien? ¿Escuchan la televisión como uno de nosotros?…. Si estas respuestas son afirmativas, es que nuestro hijo quiere tener información sobre ello, tenga los años que tenga.

Es verdad que los niños no comprenden el concepto de la muerte en su totalidad hasta aproximadamente los 8 años, pero desde bien temprano los niños son muy conscientes del dolor, de los nervios, de la preocupación. La rabia por el contrario es más habitual en sus emociones. Si negamos esos sentimientos en nosotros mismos, si cuando nos hacen una pregunta “quitamos hierro al asunto”, nuestros hijos no entenderán la incoherencia entre lo verbal y lo no verbal y aprenderán que lo correcto es ocultar aquello que les preocupa o les entristece, tal y como haces tú.

Tendremos que hacer un gran esfuerzo por ajustar nuestro lenguaje a su edad y a su comprensión, pero por supuesto, tendremos que decir la verdad antes sus preguntas y mostrar nuestros sentimientos sin pudor. Podemos decirles que ha sido una noticia que ha entristecido a todo el mundo, que todos estamos pendientes de la televisión porque nos preocupa y porque estamos muy tristes por esas familias. Podemos tratar de explicar la incoherencia del terrorismo, y la rabia que esto nos provoca, la importancia de la educación y de los valores.

No debemos olvidar que los niños viven en nuestro mundo, y a veces éste se tambalea. No es un mundo perfecto, ni mucho menos, y aunque deseamos que ellos sean felices, no siempre lo podemos conseguir. El mundo tiene heridas por muchos sitios, y debemos curarlas cuanto antes.