RELACIONES ENTRE HERMANOS

En algún momento de la vida, todos los padres nos hemos hecho la siguiente reflexión con respecto a nuestros propios hijos:

MafaldaHERMANO

¿Cómo pueden ser tan distintos, si yo los he criado igual? Nacidos de los mismos padres y con los mismos criterios de educación, pero tan diferentes como el día y la noche.

Antes de nada, debemos aclarar que criar a dos hijos exactamente de la misma forma es imposible por varias razones.

La primera porque uno de ellos cuando nace es hijo único mientras que el otro hijo llega cuando ya hay otro niño en la familia. Esto ya marca una clara diferencia, El primer hijo disfruta del tiempo de los padres en exclusiva, por el contrario, el segundo hijo tendrá un perfecto profesor, un igual que le mostrará el camino con sólo fijarse. La imitación es la mejor herramienta para el aprendizaje, y con un hermano mayor, ésto es muy fácil.

La segunda porque nosotros somos distintos, hemos cambiado. Hemos crecido, cada hijo llega en un momento distinto de nuestras vidas respondiendo a proyectos distintos. Estamos más o menos seguros en relación a la educación y a la crianza, dependiendo de nuestra experiencia previa. Además hemos tenido que hacer hueco en la pareja para que se incorpore un peque por lo que ya sabemos lo que se siente cuando debemos hacerlo de nuevo.

Y lo tercero es que los hijos son distintos, cada uno vendrá genéticamente predispuesto a tener unas cualidades y con ellas comenzará a relacionarse con nosotros. Según se compatibilicen esas cualidades con las nuestras, comenzaremos a relacionarnos con él, y eso siempre hace distinta y única una relación.

Muchas variables influyen en cómo se lleven los hermanos entre sí. Los caracteres de cada uno, como hemos dicho, pero también  la diferencia de edad, el género, el lugar que se ocupa en la familia, y por supuesto, la actitud de los padres.

Hay muchos tipos de relaciones fraternales, tantas como hermanos. Pueden ser cómplices, rivales, compañeros de juegos….

En cualquier caso, la relación de hermanos se caracteriza por ser la primera que tenemos con un igual. Es nuestro primer ensayo para la vida futura en lo que a las relaciones de igualdad se refiere.

Pero… Cómo podemos los padres influir para que nuestros hijos se respeten, se lleven bien y se quieran entre ellos siendo tan distintos?

  • Amarles y respetarles como individuos distintos. Querer a cada uno por cómo es, cada uno con sus cualidades y sus necesidades. No podemos exigirles a todos lo mismo, ni valorarles en los mismos términos. Procuremos darnos cuenta de sus deseos individuales, escuchar sus necesidades individuales y ser consecuentes con ello.
  • Intentar no poner a uno de ellos como ejemplo del otro. La rivalidad en la fratría está servida, es lógico que se luche por el amor de los padres, pero debemos hacerles saber que no hay competición en ese aspecto.
  • Saber mantenerse al margen en su relación en la medida de lo posible. Tendrán que resolver sus conflictos, disfrutar de sus juegos y relacionarse sin la supervisión constante con de los adultos, especialmente si no reviste peligro para ninguno de las partes. En el caso de que tengamos que mediar entre ellos, procuraremos no tomar partido por ninguno de ellos.
  • No presuponer etiquetas en la relación. A veces nos adelantamos a los acontecimientos y pensamos que tendrán celos el uno del otro, o no querrán compartir la habitación, o que a los dos les gustará el futbol…. Es mejor observar y preguntar.
  • Permitir que los hijos expresen la relación con sus hermanos. Es decir, permitir el enfado si aparece, o respetar que no quieran estar juntos en un momento dado, o que hablen abiertamente sobre lo que les gusta o les disgusta a cada uno de la relación.
  • Dar buen ejemplo de cómo debe ser una relación con un igual. El espejo en el que se miran es la relación que tienen los padres entre sí. Si hay un ambiente armónico, de respeto y de amor, aumenta la posibilidad de que los hijos se lleven mejor.

Aun así sabemos, que las pelean entre hermanos pueden ser muy desesperantes, pero no debemos olvidar que tienen una función: la de aprender a tratar con otro. Nos da todas las herramientas que tendremos que utilizar en un futuro en el área social.

Gracias a los hermanos aprendemos a ser empáticos, a respetar al otro, a compartir, a cumplir compromisos, a escuchar, a discutir, a defender lo nuestro, a convivir!!

Por eso y por mucho más, dejemos que nuestros hijos sean distintos a sus hermanos.

 

 

Bookmark : permalink.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>