Padres de Adopción

El hecho de adoptar, marca una diferencia importante en la manera de tener y ciar un hijo.

Igualmente somos padres, pero hemos construido el deseo de tener un hijo con mucho más esfuerzo y de un modo distinto.

Adoptar proviene del latín “Adoptare”, se compone de Ad (asociar) y Optare (Desear o elegir). De modo que Adoptare expresa la idea de desear a alguien o algo para asociarlo o vincularlo a uno mismo.

Es decir, que a través del deseo, se hace un lugar en la familia a un miembro que no pertenece a ella.

No son hijos de sangre sino hijos del deseo.famille

Sin embargo este deseo y este amor no protegen del todo a nuestros hijos de la verdad de haber sido “abandonados” por unos padres biológicos que no le desearon en algún momento de su vida.

Por ese motivo, los padres adoptivos debemos saber que nuestros hijos vienen con un dolor inicial, que probablemente no podamos “curar” nunca, pero que sí podemos paliar.

Aquí os dejamos algunas ideas para ayudaros a afrontar este tema:

– Es mejor decirles que son adoptados desde el principio, (como con cualquier asunto a todos los niños). La verdad siempre nos protege. Las mentiras siempre perjudican en el desarrollo psíquico. A veces no se dice la verdad por no hacerles daño, pero tenemos que entender que el daño ya está hecho (aunque sea muy pequeño, incluso los bebés saben y sienten más de lo que creemos). La mentira supone añadir un daño nuevo.

– La manera de decírselo debe ser, como ya hemos dicho, desde el principio y a su lado, nunca por delante. Es decir, lo explicaremos con sus palabras, respondiendo a las preguntas que ellos nos hacen y a la edad a la que nos las vayan haciendo, poco a poco y en el discurso diario, sin ocultar.

– Aunque es difícil, trataremos de diferenciar nuestras dificultades de las suyas. Además de todos los sentimientos que se tienen como cualquier padre, (miedo a que les pase algo, sentimientos de culpa por no hacerlo bien…) La adopción supone unos sentimientos añadidos, como por ejemplo, el dolor por nuestra fertilidad, todo lo que hemos vivido durante el proceso, la inseguridad por los orígenes biológicos de nuestro hijo…, e incluso la inseguridad por si nuestro hijo algún día conocerá a sus padres y dejará de querernos.

Siempre es recomendable que si las dificultades propias nos superan, acudamos a un experto en adopción que nos ayude y nos acompañe.

– Seremos conscientes de que el periodo de la adolescencia, en el que todos buscamos nuestra identidad y necesitamos un lugar como persona independiente de la familia, será especialmente duro para todos los miembros.

– Trataremos de ayudarle a construir su historia, cuando el niño, quizá ya adulto, lo desee. Y será en ese momento cuando no le dejaremos solo en ningún caso, le demostraremos que es nuestro hijo, aunque haya sido gestado por otros padres, y que su bienestar, su cuidado y su identidad como sujeto es lo que más nos importa.

– Pero sobretodo, debemos, de manera explícita, implícita y simbólica, dar las GRACIAS, PORQUE GRACIAS A NUESTRO HIJO SOMOS PADRES.

 

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