Jugar a… relajarnos!

Los niños están en la edad del movimiento y la actividad desbordante. Se cansan cuando han estado jugando o han hecho deporte. El sueño, una buena alimentación y momentos de relajación aportan a su cuerpo los medios para recuperarse de esa “fatiga sana”.

 Lo primero que tenemos que entender es que estar relajado es sentirse agusto, estar tranquilo física y mentalmente.

 Lo siguiente a tener en cuenta son las variables que influyen para que los niños estén más inquietos:

  • El momento del día: están más excitados antes o durante la comida, a la vuelta del colegio, antes de acostarlos…. Observa a tu hijo y comprueba cuándo está más tranquilo y cuándo tiene mayor actividad.
  • Actitud del adulto: los movimientos, la cara y el tono de voz trasmiten nuestro estado de ánimo a los niños. Los gestos rápidos y bruscos, la cabeza firme y altiva, gritar, hablar rápido o pasar de un tono grave a un agudo les irrita. Los movimientos suaves y amplios, inclinar la cabeza hacia ellos mostrando disponibilidad, arrodillarse para estar a la altura de su rostro, permitirles que nos toquen, mirarles a los ojos, sonreírles y hablarles con calma les ayudará a tranquilizarse.
  • Alimentación: Es necesario que realicen un desayuno abundante y un tentempié a media mañana para que puedan rendir adecuadamente en el colegio. Una comida a mediodía tranquila junto con un tiempo de reposo, permitirán que la digestión se realice con facilidad y puedan reponerse de la fatiga de la mañana. En cuanto al tipo de alimentación debemos cuidar la cantidad de comida, el consumo de verduras, hortalizas y fruta frescas, la cantidad de líquidos y evitar el exceso de grasas y azúcar.
  • Sueño: Los niños, dependiendo de su edad, deben dormir entre nueve y catorce horas al día.
  • Sobreestimulación y ruidos: ver muchas horas la televisión les produce un exceso de estimulación visual, auditiva y mental.  Un nivel elevado y constante de ruidos a su alrededor les irrita. Para evitar ambas situaciones podemos proponerles otras distracciones (leer, pintar, juegos…) y controlar el nivel de voz, el sonido de la televisión o la música, los portazos…
  • Condiciones ambientales: el exceso de calefacción o el frío, una mala ventilación son factores que aumentan la fatiga y les impiden un descanso reparador.
  • La rutina: cuanta mayor sea la rutina, más tranquilos se sienten, pues son capaces de anticipar lo que les espera y por quién estarán acompañados.

 Os proponemos algunos juegos en función del momento del día que favorecen la calma:

  • Antes de comer:

           El burro enfermo: juego que se canta y se representa en el que tenemos que estar atentos para recordar todos los remedios que le da el médico al burro. Primero le contamos que tipo de animal es un burro y si nos es posible le enseñamos una foto. Cantamos y representamos junto con el niño la canción.  http://www.youtube.com/watch?v=YadZG_TkSe4                              

  • Acostarse/siesta:

           El sueño: En un entorno tranquilo y con la luz tenue. El niño irá con ropa cómoda y descalzo. Se tumbará sobre una alfombra o similar. Lo podemos hacer junto con el niño o bien ayudándolo con los movimientos. Al ritmo de la música:

  • Levanta un brazo lentamente y lo deja caer Luego el otro. Dos veces con cada uno.
  • Dobla una pierna deslizando el pie sobre el suelo y luego lo extiende. Dos veces con cada pierna.
  • Levanta lentamente la mano  manteniendo el antebrazo apoyado en el suelo y la baja. Cuatro veces con cada mano.
  • Endereza la punta del pie y ponla en la posición inicial. Dos veces con cada pie.
  • Mueve los dedos de una mano, luego la otra. Dos veces cada una.
  • Mueve los dedos de un pie, luego el otro. Dos veces cada uno.

 Os recomendamos por ejemplo: Saint Preux: El sueño. https://www.youtube.com/watch?v=DGyrwz1HiMw

  • Desplazamientos/espera:

           Este dedito…: Sentamos al niño en nuestras rodillas. Cogiéndole una de sus manos, le explicamos que sus dedos son un grupo de hermanos que tienen mucha hambre y que envían a uno de ellos para comprar un huevo.  Al mismo tiempo que le cantamos la canción, le masajeamos cada uno de sus dedos con movimientos de rotación entre nuestro índice y pulgar.

“Éste compró un huevo, éste hizo el fuego, éste echó sal, éste lo guisó y éste pícaro gordo se lo comió”. http://www.youtube.com/watch?v=QdeBWIDSo4M

 Existen multitud de juegos que nos pueden ayudar a entretener, relajar y predisponer a los niños para realizar una tarea que requiere concentración, para dormir o para esperar en la cola del médico.

Y tú.., ¿qué truco utilizas con tus hijos?.

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